Estoy, ahora mismo, con la cabeza llena de pájaros, de perdices, precisamente. Y si empiezo, no sé cómo, a analizarme por dentro, a caracterizarme, probablemente me pierda aún más. ¿En qué corazón cabe esa miseria extraña? Pues en la mía, ¡qué carajos! Vaya ojazos tienen algunos. Solo me voy recreando en ese vaivén, pero, por favor, ven, y que se acabe ya esa angustia. Es que las sienes me retumban… se encuentran enturbiadas, muy grisáceas. La facilidad con la que se recrea mi alma en ellas es brutal. Necesito sangrar, otra vez más. Me vuelvo a crear y a caer en aquel andén. Sin querer, de golpe y portazo… ¿Lo dejaré atrás? Háblale al milagro, que se haga mago y me hechice esto. Quiero decir, que, quizás, los chispazos de felicidad son solo eso, chispazos, y tan escasos… Ojalá la brevedad sea un poco más eterna, y yo me pueda quedar sin tanta bruma, que abruma y abunda, espesa. Porque duelen, los porrazos. Todo lo demás… ¿Serán los daños colaterales restantes? ¿Ah, que todavía deambulan en mi tristeza? Era una pregunta con intención de que no se respondiese sola, pero la escritora le ha colocado los interrogantes como si nada, y como Sí a todo. ¿Pero el qué? Se pregunta, indirectamente, mi subconsciente, que va alerta constantemente. El mismo que duda de si misma. ¿Qué escribo? Otro texto indiscreto que se encuentra fuera de contexto. Mira cómo mi cerebro, y aquel verbo mal conjugado, son algún sentimiento inédito.
Autor: perezitablog

La perdiz feliz
Arráncame los pétalos secos, y también los disecados, los más amargos. Arráncamelos todos. Después, colócame las pestañas, haz que de mis costillas florezcan aquellas semillas plantadas hace ya varias décadas. La soledad de vez en cuando aún me duele porque baila al son de mi corazón no tan roto. Solo dime, y deletréame esta. ¿Pero qué está sucediendo? ¿Se me están solapando las palabras? Y, tal vez, los llantos. De lágrimas ni me hables. Quiero bailar sin tanta conciencia. Quiero que se tire por la borda, ¿Sabes? Aún así, me encantaría acertar la posible verdad, que se convierta en una pizca, a poder ser, de realidad, pero de mi realidad. Me quiero ir a volar. Y que se me abran mis alas, y dejar de lado mi arrogancia. Me encantaría, si fuese posible que no se me vayan las ideas, que no se marchiten a una velocidad llena de eternidad. El problema, el pequeño inciso, es que ya se han marchado de mi maldita mente, que sin querer, se aprecia un poco demente. Por ti, será. ¿Quizás? Me quiero quedar. ¿Pero en qué lugar? Parece ser que la habitación está menos oscura. Hay una luz. ¿Iluminará mi camino hacia el final feliz? Quiero ser una perdiz.

Y puntos suspensivos
La falsa alarma aparece y se acciona en mi cara porque sí y sin motivo aparente. Quiero que se marche, que se largue, pero se queda y, aparentemente, me hace estallar. Vaya explosión tan mortal. ¿Qué pasa cuando creías que la novela era culminada? Vaya farsa, ¿Eh? Cuando te creías acabada… Resulta que aparece la estrella, la protagonista de la novela, y te recuerda que eres tu misma que aún te queda mucho recorrido por hacer y deshacer, por crecer y reconstruirte. Que te queda todavía camino por sanarte emocionalmente, porque, bueno, te han partido el corazón en dos, otra vez. Ilusa de ti, ilusa…
Entonces, aquel texto donde sentenciabas que “la habías terminado o culminado”, qué gracia tan maldita, ¿No? Pues déjate seguir reproduciéndote en diferentes yoes y seres poéticos inimaginables y, también, en metáforas inéditas y oraciones subordinadas muy editadas, incluso eliminadas. Bórrate esa extraña sensación de querer terminarlo todo a la vez y de un simple portazo, porque, bueno, este conocimiento sencillamente consistía en que el penúltimo chispazo se diera por aquel mago embrujado. Que quizás la alocada eres tú, es decir, que iba a decir… pero se me fue de la mente, otra vez, la palabra adecuada al contexto, y al verbo.
Sólo queda quedarse, y restarse o aumentarse las inseguridades. Es que una ya está cansada de tanta porquería… El caso aquí es que no, no he acabado la novela, sino que me he hundido y ahuecado con ella, y allá me he quedado, en su propio vavién. Pensé, ingenua de mí, que podía mover y transportar a la protagnoista como una simple marioneta, pero no: ella es la que me mueve a mí. Y puntos suspensivos.

Mi escritorio como escritora: las herramientas que utilizo para escribir
Introducción
Cuando pensamos en escribir una novela, solemos imaginar que basta con abrir un documento y empezar a escribir.
Y, en realidad, es cierto.
No hace falta tener el mejor ordenador ni el escritorio perfecto para crear una buena historia.
Sin embargo, con el tiempo he descubierto que algunos accesorios hacen que escribir resulte mucho más cómodo y agradable.
En este artículo comparto los elementos que considero más útiles para crear un espacio de trabajo práctico y cómodo para cualquier escritor.
¿Hace falta invertir mucho dinero?
No.
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que necesitamos un gran despacho o un equipo muy caro para empezar a escribir.
La realidad es que muchas novelas han nacido con un portátil sencillo y una libreta.
Lo importante es sentirse cómodo.
1. Un portátil fiable
El portátil es la herramienta principal de cualquier escritor.
No hace falta comprar el modelo más caro, pero sí uno que permita trabajar con comodidad.
👉 El mejor portátil para escritores (2026)
2. Un teclado cómodo
Si escribes durante horas, un buen teclado puede marcar una gran diferencia.
En mi caso, considero que es una de las mejores inversiones para cuidar la comodidad mientras escribo.
👉 El mejor teclado para escribir durante horas
3. Una aplicación para organizar el trabajo
Cada escritor encuentra su sistema.
Algunas personas prefieren Word.
Otras utilizan Scrivener o Notion.
Lo importante es elegir una herramienta que facilite la organización.
👉 Las mejores aplicaciones para escribir novelas
4. Una libreta
Aunque escriba principalmente en el ordenador, sigo anotando muchas ideas en papel.
Personajes.
Frases.
Escenas.
Pequeñas ideas que aparecen en cualquier momento.
5. Un Kindle
Leer forma parte del trabajo de escribir.
Por eso considero que un Kindle es uno de los accesorios más útiles para cualquier escritor.
Permite leer en cualquier lugar y descubrir nuevos libros sin cargar con varios volúmenes.
👉 ¿Cuál es el mejor Kindle para escritores y lectores?
6. Auriculares
No siempre son necesarios.
Pero cuando necesito concentrarme, escuchar música instrumental o sonidos ambientales me ayuda bastante.
7. Una buena iluminación
Puede parecer un detalle menor.
Pero una iluminación adecuada reduce el cansancio visual cuando escribimos durante muchas horas.
¿Cómo es mi escritorio?
Aunque muchas personas imaginan a los escritores trabajando en un despacho lleno de libros, mi realidad es bastante diferente.
Siempre que puedo, me gusta escribir en cafeterías. El ambiente, el sonido de fondo y el movimiento de la gente me ayudan a concentrarme y a desarrollar nuevas ideas.
Normalmente llevo conmigo mi MacBook, donde escribo la mayor parte de mis artículos y novelas. Si quiero trabajar de una forma más ligera o revisar algún texto, también utilizo mi iPad. Y, por supuesto, nunca falta una libreta, donde anoto ideas, frases o escenas que aparecen cuando menos lo espero.
Con el tiempo he descubierto que no necesito un espacio perfecto para escribir. Lo importante es sentirme cómoda y tener conmigo las herramientas que realmente utilizo. A veces, un portátil, una libreta y un café son más que suficientes para avanzar en una historia.
Conclusión
No existe el escritorio perfecto.
Existe aquel espacio donde consigues concentrarte y disfrutar del proceso de escribir.
Con el tiempo irás descubriendo qué herramientas realmente utilizas y cuáles no necesitas.
Lo importante sigue siendo el mismo objetivo:
sentarse a escribir.
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Cómo crear una rutina de escritura que realmente funcione
Introducción
Uno de los consejos que más se repite cuando alguien quiere escribir un libro es: escribe todos los días.
Sin embargo, la realidad es que no siempre resulta tan sencillo.
Trabajo, estudios, obligaciones o simplemente el cansancio pueden hacer que encontrar un momento para escribir parezca imposible.
La buena noticia es que una rutina de escritura no consiste en escribir durante horas cada día, sino en encontrar un ritmo que puedas mantener en el tiempo.
En este artículo comparto algunas ideas que pueden ayudarte a crear una rutina de escritura realista y sostenible.
¿Por qué es importante tener una rutina?
La inspiración puede ayudarnos a empezar una historia.
La rutina es la que nos ayuda a terminarla.
Cuando escribir se convierte en un hábito, resulta mucho más fácil avanzar incluso en esos días en los que la motivación no acompaña.
1. Empieza con objetivos pequeños
Uno de los errores más habituales consiste en proponerse escribir miles de palabras cada día.
En muchas ocasiones eso solo consigue generar frustración.
Es preferible empezar con objetivos sencillos.
Por ejemplo:
- escribir durante veinte minutos;
- completar una escena;
- revisar un capítulo;
- escribir quinientas palabras.
Lo importante es mantener la constancia.
2. Encuentra tu mejor momento
No todas las personas escribimos igual.
Hay quien necesita el silencio de la madrugada.
Otras personas prefieren escribir por la mañana o aprovechar pequeños momentos durante la tarde.
No existe una hora perfecta.
Existe la que mejor funciona para ti.
3. Crea un espacio cómodo
No hace falta disponer de un despacho.
Basta con un lugar donde puedas concentrarte.
Un escritorio ordenado, una silla cómoda y un entorno con pocas distracciones suelen ser suficientes.
4. Elimina las distracciones
Las notificaciones del móvil, las redes sociales o el correo electrónico pueden romper fácilmente el ritmo de escritura.
Cuando escribo, intento centrarme únicamente en el texto.
Aunque solo sean veinte o treinta minutos.
5. No esperes a sentir inspiración
Uno de los mayores aprendizajes que deja la escritura es que la inspiración aparece muchas veces mientras trabajamos.
Esperar el momento perfecto puede hacer que una historia nunca llegue a escribirse.
6. Acepta que habrá días mejores que otros
Habrá jornadas en las que escribir resulte sencillo.
Y otras en las que apenas avances unas líneas.
Eso también forma parte del proceso.
Lo importante es no abandonar por un día complicado.
7. Celebra los pequeños avances
Terminar un capítulo.
Resolver una escena.
Escribir quinientas palabras.
Todo suma.
Las novelas se construyen poco a poco.
¿Cómo es mi rutina de escritura?
Cada escritor desarrolla sus propios hábitos.
En mi caso, intento aprovechar los momentos del día en los que puedo concentrarme mejor y avanzar poco a poco en los proyectos que tengo abiertos.
No siempre escribo la misma cantidad de palabras ni sigo un horario rígido.
Lo que intento mantener es la constancia.
Porque, al final, escribir una novela es más una carrera de fondo que un esprint.
Conclusión
No existe una rutina perfecta.
Existe aquella que se adapta a tu vida y que puedes mantener durante semanas, meses o incluso años.
Es mejor escribir un poco cada día que intentar hacerlo todo de una vez.
Con el tiempo descubrirás que las historias avanzan gracias a los pequeños pasos, no a los grandes impulsos.
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Pinceladas grisáceas
Estoy, de hecho, voy agotada de este existencialismo tan mortal. Quizás es que necesito llorar, o ahogarme un poco más en mi vacío vital. Estoy, de hecho, voy hastiada de todo, se me clavan mis propias astillas, me repiquetean las costillas, y ya ni tengo cosquillas. O eso parece… Si se agradece, encuentrámelas otra vez, porque voy más tuerta, más loca, más muerta. Vuelvo a estar cansada de esta vida, de mi ser y, me vuelco, sin querer, en aquel ser que un día salió del espejo de mi miserable reflejo. ¿Me quedo? Bueno sí, así quieta, muy indistinta, e inerte, ya ni te cuento, porque si me pongo aquí a describir. Nada, que se me enreda entrelazándose ese sentimiento tan raro, porque se pone a hervir, el pillín.
Me sabe mal, bastante fatal, que esa tristeza tan brutalmente inmensa se quede atragantada en mi garganta, y que mi don sea esa mala destreza de removerme en ella. Quizás incluso me acabo revolcando, quizás, algún día, me quiera enterita. El hecho aquí es que ya se me ha caído la tirita que me cegaba, que no me dejaba ver el más allá. ¿Vislumbraré los colores o ellos de tanto observarlos me transformarán en una foto en blanco y negro? Probablemente ya me he convertido en un cuadro lleno de grises. Cabe destacar que ya no quiero serlo más.

El mejor portátil para escritores (2026): guía para elegir el ideal
Introducción
Elegir un portátil para escribir no consiste en comprar el modelo más potente ni el más caro. Para la mayoría de escritores, lo realmente importante es disponer de un equipo cómodo, ligero y fiable que permita concentrarse en lo esencial: escribir.
Si pasas varias horas al día redactando artículos, escribiendo una novela o trabajando en distintos proyectos, contar con un buen portátil puede hacer que la experiencia sea mucho más agradable.
En esta guía recopilo las características que considero más importantes y algunos de los modelos que recomendaría a cualquier escritor en 2026.
¿Qué necesita realmente un escritor en un portátil?
Antes de hablar de modelos concretos, merece la pena hacerse una pregunta:
¿Qué tareas realiza normalmente un escritor?
La mayoría utilizamos el portátil para:
- escribir novelas o artículos;
- investigar;
- navegar por Internet;
- organizar proyectos;
- realizar videollamadas;
- gestionar el correo electrónico.
Esto significa que no hace falta comprar un ordenador pensado para videojuegos o edición de vídeo profesional.
¿Qué características debería tener un portátil para escribir?
Peso
Si acostumbras a escribir fuera de casa, un portátil ligero será mucho más cómodo.
Un equipo entre 1 y 1,5 kg suele ofrecer un buen equilibrio entre comodidad y autonomía.
Autonomía
Poder escribir durante varias horas sin depender del cargador es una gran ventaja.
Hoy en día existen modelos que superan fácilmente las diez horas de uso.
Teclado cómodo
Si escribes miles de palabras cada semana, el teclado es uno de los elementos más importantes.
Un buen recorrido de las teclas y una distribución en español pueden marcar la diferencia.
Pantalla
No es necesario tener una pantalla enorme.
Entre 13 y 14 pulgadas suele ser suficiente para la mayoría de escritores.
Además, un panel con buena resolución reduce la fatiga visual.
Rendimiento
Programas como Word, Scrivener, Google Docs o Notion no requieren un ordenador especialmente potente.
Un procesador moderno, 16 GB de memoria RAM y un disco SSD ofrecen un rendimiento más que suficiente para la mayoría de usuarios.
Mis recomendaciones
Apple MacBook Air M4 ⭐
Es uno de los mejores portátiles para quienes escriben muchas horas.
Ventajas
- Muy ligero.
- Excelente autonomía.
- Pantalla de gran calidad.
- Teclado muy cómodo.
- Funcionamiento silencioso.
Ideal para
Escritores que buscan un portátil fiable para muchos años.
Modelo recomendado:
Apple MacBook Air 13″ M4 – 16 GB RAM – 512 GB SSD
ASUS Zenbook 14
Una excelente alternativa para quienes prefieren Windows.
Ofrece un buen equilibrio entre rendimiento, autonomía y peso.
Modelo recomendado:
ASUS Zenbook 14 OLED – Intel Core Ultra 7 – 16 GB RAM – 512 GB SSD
Lenovo Yoga Slim
Muy recomendable si buscas comodidad y una buena relación calidad-precio.
Modelo recomendado:
Lenovo Yoga Slim 7 – AMD Ryzen 7 – 16 GB RAM – 512 GB SSD
Acer Swift Go
Una opción interesante para presupuestos más ajustados.
Modelo recomendado:
Acer Swift Go 14 – Intel Core Ultra 5 – 16 GB RAM – 512 GB SSD
¿Mac o Windows?
No existe una respuesta universal.
Si ya utilizas un ecosistema Apple, probablemente un MacBook resulte la opción más cómoda.
Si prefieres Windows o utilizas programas específicos, encontrarás excelentes alternativas con un precio muy competitivo.
Lo importante no es el sistema operativo, sino sentirse cómodo escribiendo.
¿Cuál elegiría yo?
Si el presupuesto lo permite, elegiría el MacBook Air M4.
Combina ligereza, autonomía y un teclado excelente para quienes pasan muchas horas escribiendo.
Si buscas una opción con Windows, el ASUS Zenbook 14 me parece una de las alternativas más equilibradas.
Conclusión
No hace falta comprar el portátil más potente del mercado para escribir una buena historia.
Lo importante es disponer de un equipo cómodo, fiable y que te permita centrarte en lo verdaderamente importante: las palabras.
Al final, el mejor portátil para un escritor será siempre aquel que haga que escribir resulte sencillo y agradable.
¿Cuánto dinero necesita gastar realmente un escritor?
Podrías explicar algo como:
- Menos de 700 €: suficiente para empezar si escribes en Word o Google Docs.
- 700-1.200 €: el equilibrio entre calidad, comodidad y durabilidad.
- Más de 1.200 €: recomendable si buscas un equipo para muchos años o ya trabajas a diario escribiendo.
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El mejor teclado para escribir durante horas (2026): guía para escritores
Introducción
Cuando pensamos en mejorar nuestra forma de escribir, solemos centrarnos en el portátil o en la aplicación que utilizamos. Sin embargo, hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido: el teclado.
Si pasas varias horas al día escribiendo, un teclado cómodo puede marcar la diferencia. No solo mejora la experiencia de escritura, sino que también ayuda a reducir la fatiga en las manos y las muñecas.
En esta guía comparto qué características considero importantes y qué teclados recomendaría a cualquier escritor.
¿Realmente importa el teclado?
Depende del uso que le des.
Si escribes de forma ocasional, probablemente cualquier teclado sea suficiente.
Pero si dedicas varias horas al día a escribir artículos, relatos o novelas, la comodidad empieza a ser un factor importante.
Un buen teclado puede ayudarte a:
- escribir durante más tiempo con comodidad;
- reducir la fatiga;
- mejorar la velocidad de escritura;
- disfrutar más del proceso.
¿Qué características debería tener un teclado para escribir?
Antes de hablar de modelos concretos, merece la pena fijarse en algunos aspectos.
Comodidad
Es el factor más importante.
Cada persona escribe de una forma diferente, por lo que no existe un teclado perfecto para todo el mundo.
Distribución en español (ISO)
Si escribes en español o en catalán, recomiendo elegir un teclado con distribución ISO y tecla Ñ.
Resulta mucho más cómodo para escribir con normalidad.
Con cable o inalámbrico
Los dos funcionan perfectamente.
Personalmente me gusta que el escritorio tenga pocos cables, por lo que los modelos inalámbricos suelen resultar más cómodos.
Tamaño
Existen distintos formatos.
- Completo.
- TKL (sin teclado numérico).
- Compacto.
Para escribir novelas o artículos, un teclado TKL suele ofrecer un buen equilibrio entre espacio y comodidad.
Mis recomendaciones
Logitech MX Keys S ⭐
Es uno de los teclados más recomendados para quienes escriben muchas horas.
Ventajas
- Muy cómodo.
- Excelente autonomía.
- Silencioso.
- Compatible con varios dispositivos.
Ideal para
Escritores, estudiantes y profesionales que pasan muchas horas escribiendo.
Modelo:
Logitech Pebble Keys 2
Una alternativa más compacta y económica.
Perfecta si buscas un escritorio minimalista.
Modelo:
Logitech K380
Uno de los teclados Bluetooth más populares.
Muy ligero y fácil de transportar.
Modelo:
Keychron K3
Si prefieres un teclado mecánico, Keychron ofrece una excelente experiencia de escritura sin resultar excesivamente ruidoso.
Modelo:
¿Teclado mecánico o de membrana?
No existe una respuesta correcta.
Mecánico
Ventajas
- Mayor sensación al escribir.
- Muy duradero.
- Gran precisión.
Inconvenientes
- Más caro.
- Puede hacer más ruido.
Membrana
Ventajas
- Más silencioso.
- Más económico.
- Ligero.
Inconvenientes
- Menor sensación táctil.
¿Cuál elegiría yo?
Si tuviera que recomendar solo uno, probablemente elegiría el Logitech MX Keys S.
Ofrece un excelente equilibrio entre comodidad, calidad de construcción y experiencia de escritura.
Si el presupuesto es más ajustado, el Logitech Pebble Keys 2 también me parece una muy buena opción.
Conclusión
No necesitas el teclado más caro del mercado para escribir una buena novela.
Lo importante es encontrar uno con el que te sientas cómodo y que te permita escribir durante horas sin molestias.
Al final, las mejores historias no dependen del teclado, pero un buen teclado sí puede hacer que escribir resulte mucho más agradable.
¿Qué teclado utilizo yo?
Aunque sea breve, explicar qué teclado usas tú (o cuál piensas utilizar y por qué, siendo transparente) aporta un toque personal que muchos artículos de afiliación no tienen. Refuerza la confianza del lector y hace que el contenido se perciba como una recomendación basada en experiencia o en un criterio razonado, no solo en especificaciones técnicas.
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Distorsióname esta
Voy a… voy a leer, se dice la niña, o sea, la mujercita ya mayorcita. La que va, y vuela, con la cabeza llena de pájaros. Nada, que ya llega la verbena. ¿Va a petar la celebración? ¿Qué tipo de maldita erudición es esta? Se me acumulan, ahora, todas las pestañas y disculpa, disculpa si en este preciso y marchito instante, he decidido escribir en primera. Sí, colocándome en la posición más mortal, porque el cañón me puede dar. ¿Y yo me quedaré quieta mientras me desangro por aquel balazo bien acertado? ¿Me desviviré, alguna vez, por querer vivir? Empezar de cero por milésima vez… ¿Y para qué? Y la verdad… ¿Encajará con la realidad algún triste día? La casualidad se encuentra en la puerta, la de la esquina. Abrirla o cerrarla (para siempre). Qué dualidad, qué forma de moverse y arrancarse en ese vaivén que se va, se va. Quítame esa, justamente, la amarga, que peca, y qué peca (más fea). Haz que desaparezca la manía, y mi rareza entera. ¿Seré yo la torpe? La que aún así mirando se da el golpe? Vaya golpe, y vaya, tu mirada me desarma. No quiero hablar del tema, que me quedo, sin más, muy atrás. Se me distorsionan las comillas, pues de vez en cuando me como las coletillas. Duelen, escuecen. Las espinas, digo, que se me clavan dentro. Y, uf, qué infierno tan entero, muy completo.








