Autor: perezitablog

  • De madrugada


    De madrugada salió sigilosamente de su casa y corrió por la calle hasta llegar a la plaza, y allí, se encontró con su amante, joven y desesperado. Se sentaron en un banco y él le dijo susurrando en su oreja: «Siéntate más cerca de mí». Ella cedió, nerviosa por la novedad. Entonces él, con sus dedos, recorrió sus piernas, haciendo carreras como si fueran carreteras. «Siéntate encima de mí» le volvió a susurrar. Y, ella, cedió otra vez más. Sus pechos cayeron encima de su cabeza mientras sus partes íntimas chocaban suavemente. Al cabo de un rato se levantaron, cada uno con ganas desesperadas de quitarse la ropa, y andaron hacia un párquing donde allí se besaron y toquetearon, con ansias. Después siguieron caminando hacia un callejón oscuro, donde él le tocó su parte más preciada. Y, los dos, con unas ganas irresistibles buscaron un sitio donde dejarse caer uno encima del otro. Allí, en el césped, él le hizo deditos, jugando con su clítoris, el que mojado estaba. Y ella, le hacía una paja mientras sus senos estaban erectos, duros.

  • intensamente

    Sus cálidos labios susurrándole bonitas palabras que la hacían estremecerse, mientras rozaban con delicadeza su lóbulo izquierdo. Y acercándose provocativamente, paseándolos de la mejilla hasta los parpados de ella, haciéndolos bailar por la nariz hasta llegar a su fin, para que la besaran intensamente en sus peculiares labios finos y sonrosados, como si sólo fuera el único día que podía amarla. Pero los chillidos de los más menudos cortaron su placidez dentro del sueño, obligándola a abrir los ojos, observando cada rincón de aquel lugar.

  • Sonrisas

    Me sacas sonrisas, me desechas el alma a la luna, ayudándome a amarla, pero, ¿por qué no puedo ser yo la que se ame también? En ningún momento has dicho que me amabas, lo sé. Siento que te quiero.

  • Demasiado

    Me estoy enamorando antes de tiempo. No es bueno, pues no te conozco aun. Demasiado temprano ¿o tarde?

  • Ojeras azules

    Me duele la cabeza, mis gestos no saben lo que hacen. Mis sesos descompuestos, mariposas muertas. Muñecas rotas, rodillas rasgadas. Ojos apagados, ojeras azules. Pelo suelto, garbateado. Labios sonrosados, rostro pálido, agujereado. Saliva atragantada en la garganta. Voz ronca, palabras ensuciadas.

  • vuela

    Vuela el universo entero por encima de mi anatomía, soy feliz. Pero las palabras siguen ahogándose en mi esófago, riéndose de mí.

  • Twitteando

    ¡Hola! ¿Tenéis Twitter? ¿Queréis conocerme personalmente? ¿Qué os parece si nos seguimos?

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    El mío es: apc2502

  • estrellas

    No me juzgues, no sabes por lo que he pasado. Y no, no he venido aquí a escribir sobre mis penas, sino a regocijarme de ellas. Palabras de estrellas, bellas. Aunque siempre me hundo en sus profundidades, océanos impuros. Saciedad de sentimientos, todos llenos de odio y rencor, hacia mi mismo ser. ¿Por qué? En un atardecer me empecé a querer pero cuando llegó el amanecer me desvanecí, como frenesí. Soy así. Paz necesito y me subo al precipicio, como cualquier mal vicio.

  • el colmo

    En la calle hacía frío y en el interior de la casa demasiado calor. ¿Cuál era el punto intermedio? Eras, y eres, el colmo de mis más anhelados colmos. Te llenas el vaso de inseguridades pero me arrastras por todas las seguridades, haciéndome creer que puedo con y  contra el mundo. ¿Qué es de mí? ¿Y de ti? Arrastrame más, te quiero no para quererte sino para amarte. ¿Cómo lo has hecho? ¿O he sido yo la que se ha ilusionado demasiado? Déjame, ya caeré, ya me tropezaré.