Y yo,
que le fui
infiel a
mi ser
interno.
A mi alma,
sin calma.
Es pensar.
Cantar y bailar.
Rebelarse es tirarse,
de cabeza hacia abajo
por el precipicio,
sin inicio.
-Eres el único que me entiende. -Pensé, pero no se lo dije.
Fruncí el ceño y me lo quedé mirando, pensativa. Era todo lo que necesitaba para ser feliz. Y, aunque mi felicidad no podía depender de alguien, era de aquella forma, la norma del amor: cuando uno se enamora, su felicidad depende del otro ser.
Pues yo negociaré
con el destino.
Le diré que me haces falta,
que te echo de menos y
que te necesito.
Aquí y ahora.
Un ilustrador de anatomía que, con un lápiz y un papel, pueda deletrear cada parte de mi piel.
Un escritor realista, un artista.
Un ladrón de besos, calar hasta los huesos.
Un poeta. (…)
Esta noche estoy poética
y desnuda ante la luna.
Porque voy a versarte
los versos más sinceros,
sin peros.
Esta noche estoy cansada
y rota, a pedazos;
caigo dentro la botella de Whisky.
Me llama a gritos, me ahoga, se apodera
de mí.
Haz algo, joder.
No, no harás nada.
No lo digo por ti, soy yo, que soy así.
Tenemos que versar, y no hablar.
Eso es todo.
Adiós.