Camino entre el bullicio de gente pasando desapercibida. Aun siendo extranjera sigo estando en el mismo país. Observo las paredes, todas llenas de azulejos distintos. Cada una tiene su encanto. Y me enamoro de la ciudad. Porque aunque sea antigua es hermosa. Y no hay nada más bonito que quedarse con lo ambiguo; la raíz.
Y sigo pasmada, boquiabierta. Estoy contenta.
Hay vagabundos, hay artistas, hay guiris.
Hay.
Todo lleva a un conjunto de desigualdades, de desencaje y de desorden.
El caos; y qué bien se siente.
Autor: perezitablog
Azulejos
Sin ti no soy
Un adiós,
una puerta abierta,
un avión,
un despegue
y una pizca de nubes.
Un estoy
y un te echo de menos.
Eso no es volar estando en el cielo,
porque antes tú no me has besado.
El sol entrando como puede por la ventanilla,
y un pensamiento sobre la vida.
Y luego,
un aterrizaje.
Ya no estoy contigo,
pero sigo viva.
Y eso es suerte.
Un voy,
y un soy,
sin ti.Amigas
Y morirse de la risa.
Y estallar carcajadas con mis amigas,
y ser más alma que cuerpo.
Una mirada, un aliento al borde de la orilla.
Porque saltamos, saltamos y volamos.
Estallamos,
explotamos
y sentimos.
Somos, somos juntas.
Y qué suerte teneros.Humedad
Empapados de lluvia estábamos. Bajo las nubes grises y estalló un milagro: tus labios besándome.
Ser libro
Leerme un libro en cualquier avenida, en una singular esquina. Empaparme de cultura y sorberme las palabras a bocados. E introducirme en un mundo ajeno a la vida. Sumergerme en una filosofía distinta.
Y volar.
Ser ola de mar,
ala de pájaro
y pliegue de vestido.
Levantar la cabeza y verlo todo distinto por tener otra perspectiva. Un prisma de miradas, un cubo de rubik hecho a medida.
Porque ser un caos perfecto que nunca se rompe es ya una especialidad.Personajes
Hay personas que te cuelgan y hacen que te ahorques. Y, esas, son las peores. Las que te encantan y nunca les ves lo oscuro, lo maldito. Lo que se oculta detrás de sus ojos. Su alma ennegrecida por el carbón.
No es sano, no lo es.
Y déjame decirte que estás en lo malo, lo amargo. Y lo que no va a pasar ni a cambiar a no sé que, mujer, tú quieras. Así que quítate la armadura, esa que te pesa tanto, y déjala en el suelo. Y aléjate de ella de un portazo.Arena y sal
El mar,
tú
y yo.
Un horizonte sin fin
y la línea del Universo en tus pupilas.
Un polvo mañanero
y el sol que juega con las olas,
¿O son ellas las que juegan con el sol?
Y más allá,
un verde espeso.
Un pájaro que vuela,
un barco que naufraga
y una luz que deslumbra
nuestros corazones.