Me puse palida al escuchar tus primeras palabras. La tensión recorrió mis venas y mi corazón palpitaba de prisa, sin detenerse. Comenzaste a narrar tu historia. Mis sentidos estaban a flor de piel y la razón que me quedaba se esfumó. A medida que ibas explicándome la situación, fui comprendiendo. Eso, se llama empatía. Me puse en tus zapatos, en tu ropa. Por suerte, tu relato terminó con un buen final. Luego, me carcomí los sesos y el cerebro. Sí, porque volví a recrearme en ti, a ser un tú en el pasado, en ese verano. Me dolió, me rompió. «Finges bien», pensé. No te descifré, no pude entre ver la verdad, la angustia que suspiraba -frágilmente y en silencio- tu corazón.
Etiqueta: poesía
Que sea eterno
Sé que te irás
porque llegará el día
en el que el santo al cielo se matará de tanto subir;
el tiempo al vuelo, que vuela.
Qué rareza,
vaya destreza
y si que mientes mal.
Porque las flores,
las flores se van
marchitándose
y aquel chico de la escuela quizás regresa.
Yo toda coqueta
comiéndome el mundo,
derrumbándome por las noches
mientras la lluvia cae un día
de noviembre.
Quiéreme,
y quédate.
(Quédate).
No hay nada más hermoso que sigas ahí,
a mi lado.
Y que la chispa se convierta en fuego
quemando nuestro infierno,
en un otoño lleno de vida,
de rosa florecida
en nuestro interior
y que sea eterno
ese incendio.Quédate amor
Siento cosas,
muchas.
Un pasado que se arrastra hacia el presente,
-el hueco del dolor incrustrado en mi corazón-.
Hay algo por hacer aún, lo sé.
Porque la vida,
joder como mata,
hace que vibremos
al son de una canción.
La que revive los sentimientos y emociones,
los momentos
de aquellos días que parecían eternos.
Créeme
y miénteme a la cara mientras haces que te vas,
y te quedas porque sí,
sin más.Está pasando
No sé si esto es real,
pero ha pasado.
-Está pasando-.
Aquí, yo,
y tú allí.
Y yo aquí
escuhándola.
Sintiendo,
viviendo
y amando la música;
aquella que te cala hasta los huesos
dejándote más fría
o más herida.
Menos vacía,
y definida
-la descripción única y exhausta de mi misma-.Nunca
Jamás entenderás
ese sentimiento provocado en mí,
porque tu empatía
y simpatía
se fueron o,
quizás,
nunca las tuviste entre tus manos.
Y si fue así,
las dejaste caer
para luego pisarlas
y arrastrarlas
hacia el hueco que tienes en tu corazón.
Ese vacío,
ese vuelco torcido,
esa maraña de emociones que revolotean en ti.
Estás perdida,
lo sabes.
Y eres una alocada que se hace odiar a muerte.
(Hasta que esta estalló).



