Etiqueta: poemario

  • La vida continúa, o no

    La vida continúa a pesar de estar enamorada, ilusionada y anonada. La vida continúa a pesar de tanto pesar y pensar. Y del todo a la nada en escasos segundos. Jaque mate, y mátame ya. Las cortinas grisáceas están intentando deshinibirse, pero sin querer se ennegrecen. Vaya jodida oscuridad. Arráncamela. Remonto, salto, tantos pasos hacia el pasado que me quedo inmersa en aquel inmenso recuerdo. Un paradigma tan pequeño, tan coqueto. Descuélgame esta, quiéreme así, bonito y sano, que la sonrisa se me quede colgando de la comisura de mis labios. Y ve contando mis lunares, haz constelaciones con ellos, que yo te describiré cada estrella polar aunque, la que destella, chispeando en el cielo ensombrecido, es aquella, la más bella. Cariño, que eres esa forma tan infinita, que tienes dentro de ti, que lo irradias hacia fuera. Desde entonces, estoy yo, aparezco siendo escopeta y bala a la vez porque estallan al unísono. Escopeteada voy. Soy el dolor insonoro, sin color. Soy la luna que va latiendo en una soledad absoluta, y llena de perplejidad, que te observa desde la lejanía, enamorándose en una cercanía ilusa que se deshace al chocar contigo en la realidad. Cae, y cae deformándose, con los hilos deshilachados. Tanta abstractez habita en el después, que muero del revés. ¿No me ves? ¿Te cuestionas cómo es? Pues, un, dos y tres, descárgate mi poemario, lector, otra vez. Agárrame de la mano que me marcho, o me mancho de tu mirada hermosa. Tírame el anzuelo, que te engancho, y me engaño, y así nos enganchamos y así nos queremos, y así nos amamos.

  • Colaterales, Óscar Preciado

    Colaterales de Óscar Preciado (1996), su tercer poemario, es considerado, básicamente, una metáfora, es decir, el escritor personifica o compara un sentimiento, el enamoramiento, con un almendro, y sus ramificaciones son los sentimientos que van creciendo de la metáfora inicial y, por ende, son todas las sensaciones, que van de principio a fin, de las raíces hasta las ramas. A medida que avanza el poemario, el almendro va creciendo hasta morir, hasta caducar y, así, paralelamente con las emociones.

    El poemario se divide en cinco fases en relación con el enamoramiento y todas sus facetas desde un inicio hasta su fin.

    El «Tacto» es la primera etapa y es cómo brota este sentimiento hacia otra persona, que consiste en que dos seres queridos, pueden llegar a unirse sin incluso llegar a tocarse, sino sintiéndose mutuamente desde la distancia y a través de la imaginación.

    En «Transfusiones» los breves textos son los rituales propios, únicos y mútuos del amor, es decir, aquel secreto que guardan dos personas en el acto de enamorarse. Se podría definir como los preámbulos, el antes de caer en el sentimiento ardiente.

    «Perspicacia», la tercera etapa, es el enamoramiento en pleno auge y, además, el posteriori, pues la soledad va apareciendo sin querer, porque el yo-poético va sintiendo nostalgia sobre lo que pudo ser y no está siendo o se queda a medias. Entonces, es un durante con el sabor agridulce de la desesperanza, ya que uno sabe que la conexión con el otro ser va a acabar.

    En la penúltima etapa, la de «Intersección» es el después de haber tenido una relación sentimental, espiritual y sexual con otro ser. Por tanto, es el desencanto, el desenamormiento, al desilusión… donde abundan el olvido y la soledad y, cómo no, el acto de rememorar el pasado, lo que fue, el recordar desde el corazón.

    Y, en «Incertidumbre», ya la última etapa, abunda el recuerdo y, con este, el olvido, o el intento de ir olvidando, pues va habitando un vacío existencial. Así, aparecen todas las dudas y, sobre todo, el dolor y, finalmente, la aparición de la «obsolescencia», tal como dice en el último poema (Preciado, 2023, p. 119), pues es la caducidad de los sentimientos de entreambos, que han termiando llegando a su fin, ya que se desconectan por equis razones ya sean conocidas o desconocidas y, en definitiva, mueren.

    Concluyendo, Colaterales es una expresión poética que transmite sentimientos de forma paralela, es decir la evolución desde cuando el poeta se enamora hasta la desilusión y, finalmente, el momento en que él acaba en una soledad muy palpable, recordando el pasado y comprendiendo que el sentimiento se ha cortado para siempre, marchitándose, ya que uno de los dos seres enamorados ya no siente hacia el otro, al igual que un almendro. Y, para ello, utiliza un léxico preciso, muy íntimo, es decir, el escritor usa términos adecuándolos a cada verso, en relación con el otro ser, ya que mutuamente comparten un lenguaje propio y particular de ambos.

  • La desilusión

    A parte de que ¿Te puedo escribir algo? aún está gratuito, me paso por aquí para pasearme un rato indefinido y largo, y divagar. Además, con el impulso hacia atrás, y unos cuantos intentos de no sé qué, cerrar algunos ciclos, o dividirlos sin quererlos. El caso es que después de tantos sucesos abstractos, no hay, eso, el hecho. Entonces, me pierdo y regreso y así continuamente. ¿Qué siente una al terminar algo? Quiero decir, el final todavía no lo he puesto, pues ¿Para qué? ¿Con qué finalidad? He culminado en una parte del fin. Ahora solo queda zanjar o borrar o quemar de una vez por todas el punto, el que, en teoría (le sobra la práctica) debería colocar allí, ¿Sabes?

    ¿Tú cómo cierras los lapsus? ¿De qué manera? Yo, quizás, con carencia de matices, o al revés. En estos días tan raros y oscuros y entristecidos y ennegrecidos y otoñales, casi, me voy queriendo. Son latidos, estallidos que se dedican a hacer eso, a estallar. Así que, bueno, si no sabes por donde empezar, comienza, y ya.

    Este viernes, como los restantes, estoy un poco borrosa y odiosa y, reflexionando sobre lo descrito en un tiempo verbal pasado, me he percatado de que no sé cortar el hilo, ni finalizar el párrafo ni romper el vicio de que te quiero de pellizco en pellizco con mi corazón quebrado. ¿En algún momento se sanará? ¿Se armará de valor para deletrearte encima de tus labios lo mucho que te amo? Porque van pasando los días o las semanas y los meses y la cuenta atrás va sumándose daños descontándose, y ausentándose.

    Pensé que había finiquitado, pero me vuelco en lo inexistente, en lo inevitable: la ilusión. Voy estando bien, pero llueve hacia dentro, tan lento.

  • Domingos eternos

    Los domingos se me hacen eternos, ¿Y a ti? Solo de sentir cómo late mi corazón, como queriendo desprenderse de ese vaivén; que si me enamoro, que si me despido de aquel -para siempre-… pues está harto de ensancharse. Saciado de tanta tristeza, agotado, se arrastra por el cielo, desbocándose. ¿Y sabes qué? Está dejando de creer en el amor, pues desconoce cómo se siente, es decir, su forma de palpitar. Y, aún así, se aferra a una ilusión, ¿Cuál? Que se deshace, que cae y, de golpe, se estrella con la realidad.

    Me paso por aquí, describiéndome, o intentando descífrarme, en otro lugar, donde pueda ser hogar. Termino derrumbándome. Sí, estos finales, y principios de algo, se me hacen muy largos.

    Te regalo un trozo de mi corazón, si quieres leerme, ya sabes, mañana estará gratuito ¿Te puedo escribir algo?

    Pd. Nos leemos,

    Gracias por leerme.

  • Otro domingo

    ¡Hola! ¿Cómo va? Me paso por aquí para comunicarte que ¿Te puedo escribir algo? actualmente está gratuito,

    ¿Te unes a mi caos?

    Pd. Gracias por leerme, ¡Nos leemos!

  • Poemario gratuito

    Hey, ¿Cómo vas? Yo enamorada, con el corazón rasgado, aunque sea un domingo para echarme de menos, me paso por aquí para decirte que ¿Te puedo escribir algo? está actualmente gratuito,

    ¿Me lees?

    Pd. Gracias, nos leemos. Que abunde el amor propio, que te reboses el pecho de mariposas. Algún día florecerás y será hermoso.