Etiqueta: narrativa

  • Libros imprescindibles para escritores: recomendaciones para mejorar tu escritura

    Libros imprescindibles para escritores: recomendaciones para mejorar tu escritura

    Introducción

    Escribir es más que sentarse delante de una página en blanco, porque implica leer, aprender, observar y descubrir nuevas formas de contar historias y de expresar sentimientos.

    Por eso, a lo largo del camino de cualquier artista y, específicamente, de cualquier escritor, hay libros que pueden convertirse en auténticas herramientas de trabajo. Algunos ayudan a comprender mejor la narrativa, otros ofrecen ejercicios para desarrollar la creatividad y otros, simplemente, nos hacen reflexionar y sacar el pensamiento crítico sobre nuestra propia manera de escribir.

    En este artículo recopilo algunos libros imprescindibles para escritores, especialmente recomendables si quieres mejorar tu escritura o profundizar en el proceso creativo.

    ¿Por qué escribir libros sobre escritura?

    Leer novelas es un ejercicio fundamental para cualquier escritor, pero los libros especializados pueden aportar otra perspectiva.

    Pueden ayudarte a:

    • Comprender cómo funciona una historia;
    • Desarrollar personajes;
    • Mejorar tus diálogos;
    • Encontrar nuevas ideas;
    • Superar el bloqueo creativo;
    • Reflexionar sobre tu propio proceso de escritura.

    No necesitas leerlos todos.

    A veces, un solo libro llega en el momento adecuado y cambia completamente nuestra forma de entender la escritura.

    Mientras escribo, de Stephen King

    Uno de los libros más conocidos sore el oficio de escribir.

    Stephen King combina autobiografía y consejos sobre escritura para hablar de cuestiones como el estilo, la disciplina, la revisión y la importancia de leer.

    No es un manual lleno de reglas.

    Precisamente por eso resulta tan interesante.

    ¿Para quién lo recomiendo?

    Para escritores que están empezando y quieren conocer la perspectiva de un autor con una trayectoria enorme.

    Ver libro en Amazon

    El viaje del escritor, de Christopher Vogler

    Una lectura especialmente interesante si quieres comprender la estructura de las historias.

    Vogler desarrolla el concepto del viaje del héroe y explica las diferentes etapas que pueden atravesar los protagonistas.

    ¿Para quién?

    Para escritores interesados en:

    • Estructura;
    • Personajes;
    • Narrativa;
    • Construcción de historias.

    Ver libro en Amazon

    La anatomía del guión, de John Truby

    Aunque está orientado principalmente a guionistas, muchas de sus ideas pueden aplicarse a la narrativa.

    Es especialmente interesante para trabajar la estructura y la construcción de personajes.

    Ver libro en Amazon

    El arte de la ficción, de David Lodge

    Una opción interesante para quienes quieren profundizar en diferentes recursos narrativos.

    Lodge analiza técnicas y elementos que encontramos en grandes obras literarias.

    ¿Por qué me gusta?

    Porque no se limita a decirte cómo escribir: también te invita a observar cómo escriben los autores.

    Ver libro en Amazon

    ¿Qué libro elegiría para empezar?

    Si nunca has leído un libro sobre escritura, empezaría por Mientras escribo.

    Si ya tienes experiencia y quieres profundizar en estructura y narrativa, elegiría El viaje del escritor.

    Y si quieres analizar diferentes recursos narrativos, El arte de la ficción puede ser una lectura muy interesante.

    Conclusión

    No creo que exista una biblioteca imprescindible que todos los escritores debamos tener.

    Cada persona encontrará libros diferentes que le aporten algo.

    Lo importante es utilizarlos como herramientas, no como manuales de instrucciones.

    Porque escribir también consiste en encontrar nuestra propia voz.

  • Proceso creativo de “Burlando el tiempo”

    Proceso creativo de “Burlando el tiempo”

    “Se escuchaba el cantar de los pájaros después de la tormenta caída minutos atrás. Una de aquellas explosivas e intensas que arrasaba con todo, llevándoselo por delante, como la paz y la gloria”. Así empieza Burlando el tiempo. ¿Pero cómo acaba? ¿Culmina, realmente? Esto, quizás, quiero decir, intentar reconstruir los pedazos despedazados del texto, es ya tarea del lector.

    Si esta obra literaria, en el caso de que lo fuese, hubiese que encajarla en algún cajón, definirla, con todo lo que conlleva, se podría describir como una “novela corta”, por su extensión, básicamente. Aunque dentro de ella abunde una miseria muy completa e intensa.

    Cabe destacar que de ella está naciendo, gracias a no sé qué… Bueno, probablemente a lo que la escritora, es decir, la narradora, va sintiendo. ¿No? Que de esta nace, surge y florece otra novela, pero no corta, ni larga, sino otra más extensa. ¿Quizás, lo será? De hecho, lo está siendo.

    Dejo de enrollarme porque tiempo atrás entrelacé demasiado los tempos y el lío argumental está lleno de contradicciones, incongruencias e inconexiones poco superficiales, entre otras cosas y sucesos acaecidos.

    ¿La protagonista sobrevivirá a este hecho tan deshecho? Incordia, supongo. Si debo sugerir algo, te invito a leerte el prólogo y, todo lo demás, ya está dicho, creo.

    PRÓLOGO

    Con una cerveza en mano, un moño a medio hacer y en bragas, aquí y ahora empieza mi nueva vida. Sentada en el balcón, observo a mi alrededor y no consigo llegar a ninguna reflexión. Después de dejar el libro que nunca termina y un móvil vacío de batería, me percato del simple hecho: necesito o me sobra algo. Estoy hueca, no soy dueña de mí. Quiero un cambio, un giro o nada. Y si escribo esto, estas miserables verdades es porque me quiero encontrar o quizás quiero llegar a encontrar. No me pregunto, solo necesito escribir. Es necesidad, no como antes que era puro placer a pesar del esfuerzo y del sudor, pero era bonito, hermoso. Ahora es duro y cuesta arriba, porque tengo la mirada fría y, caminando en mi era, siendo veinteañera, me pierdo. Y no es malo, al contrario, es sano, pues rompe tanto que duele, que escuece. No quiero eso, sufrir, pero lo hago porque siento a instantes y en pequeñas cantidades. Me digo que es hora de cambiar, de pausar y de refrescar la vida. Es un momento de intensidad, de coger, correr y jugar con las palabras, con las verdades y las mentiras y equivocarse y volar mucho, aunque luego una se estampe y acabe derrapando. Y me gusta lo que sale de mí, de mi ser interno, de mi corazón, de mi infierno. Ya no sé si estoy aquí por qué sí o por qué no. El caso es que voy a comenzar”.

  • El amor se escapó

    Me he dejado la libreta roja, y cada rosa, allá fuera. Se están marchitando, y enfriando, porque se quieren tanto que los colores, y dolores, repiquetean. Suenan los huesos y los reflejos de los espejos, sombras que se van ocultando para luego ir estallando, se van, pero en el otro vaivén. He perdido el tren porque fui caminando del revés por el andén. Los gusanillos de mi estómago se mueven rápidamente, las mariposas se han suicidado después de tantos daños consecutivos. Será el miedo, pienso. O el sufrimiento, siento, atragantado en mitad de mi garganta. El sabor, amargo, y el ir queriéndose de una forma tan sustancial y agridulce, me va matando. Agarro mis raíces por debajo de las pieles: ya no sé. Aún así, me percato de varios hechos, entre ellos, que me quiero querer y, alzando tanto el vuelo, me quedo en el gerundio sempiterno. Dejó de llover, la sequía ahora abunda. Me quiero quedar, de verdad que me gustaría, y sin necesidad. ¿Pero en qué consiste quererse? ¿Y amar? ¿El amor mutuo existiría? Porque si hablo, si narro, aquel de mi pasado, jamás tuvo acto de presencia. Simplemente hizo bomba de humo, y vaya si explotó. A posteriori, tristemente se exclamó, personificándose entre los pliegues, y recovecos, de mi ser que tenía un impulso ahuecado que se transformó el agujero. Aquí me pierdo, en la inercia, entre la peripecia y la voltereta.

  • Va a amanecer

    Amanecerá, pero del revés porque los cielos se desbocan, se derraman, deabordándose, y ya. Sigo descendiendo en aquel vaivén que fue tan pasado y está aquí haciendo presencia con su esencia. Me caigo, mírame: soy torpe, pues puse el otro pie y ahora está agachado. ¿Mi corazón? Orgulloso, de mí, obviamente y, aunque hay instantes que alguien, la otra del reflejo del espejo, va cabizbaja, sin querer le hago cosquillitas: se pone a reír como una niña. ¿O es que ya lo es? Quiero decir, ¿ya lo soy? Siempre seré la inocente, y la rota, la muy rota y, de tanto, que explota. Déjame explicarte, o expresarme. Hace un par de años sí que estaba deslizándome por mi otra vida, la gris, ¿sabes? Ahora, desde hace tres tardes atrás, me observo, más que miro, y me veo. Ni sombras ni escupitajos. Eso sí, muchos garabatos e ir abriendo las cortinas mientras entra un sol que flipas y, cómo no, ir cosiéndose a una misma sombra. Hubo tantos meses que estuve a cinco latidos de pegarme cuatro tiros, pero como no había pistola, tampoco vivía en un piso con más de seis ventanas, solo me quedé. Aún así, se sentía: quería. El impulso se quedó retraído, después me puse a correr sin lápiz ni tiza ni papel, simplemente con el corazón que asaltó el tuyo. ¿O ya lo había conquistado? Pues fueron saliendo las palabras a balazos enredados, y muy enternecidos, sí, tenía sabor de nube algodón, de un sentido enamoradizo. Salieron endulzándose, las corazonadas serán ciertas.