Etiqueta: literatura

  • (Des)enamorarse

    Desenamorarse es tan bonito y a la vez tan duro, que consiste en volver a quererse a una misma. Desaprender. Desgarrarse el corazón, lamerse las heridas contínuamente. Seguir amándose, regarse. Florecer, y florecer otra vez.

    A veces siento que la vida me da puñetazos, que no alcanzo a sonreírme, y me siento culpable por ser infeliz. Por mi inestabilidad emocional. Al mismo tiempo, bailo y brillo y me luzco y saco mi poder lleno de libertad. Ya me siento mejor.

    Actualmente estoy enamorándome de la vida, del mundo, del espacio y del tiempo. Me he enamorado de él y también de mí. Sí, lo estoy haciendo, me estoy apreciando, aceptando. Es el proceso más hermoso de entre todos mis momentos vitales. Siempre en gerundio. Y es hermosamente perfecto. Porque una danza en otro vaivén, en un escalón distinto. Y se mueve a través de su corazón cuando suena, cuando vibra.

    Pintarse de colores otoñales, acurrucarse en las zonas fuera de confort. Salir de la burbuja, provocar su estallido.

    Ser feliz, porque sí, porque te eliges a ti.
    Créeme, es el acto de amor más sensato que puedes, y debes, hacer. Así que, niña, ármate y ámate.

  • Disecadas, las lágrimas

    El café por los suelos,
    los sueños llenos de infiernos
    y los vacíos,
    de huecos oscuros,
    absurdos.
    Se manchan,
    se derrumban.
    Las paredes han caído,
    mis flores se marchitan,
    se marchitan.
    Dime, dime nene,
    cántame la canción de ayer que sonó,
    que sintió,
    no sé quien
    sino nosotros,
    siendo otros -desconocidos conociéndose-
    y sin ellos.
    Yo solo sé que mi corazón vibró,
    tembló por vez primera,
    otra vez.
    Otro ser,
    muchas cucharadas de azúcar.
    Claro, que no, que no quiero morir y aún así sobrevivo a los monstruos de mi ser,
    de ti.
    Mírate, observa mis delirios,
    las lágrimas ya salieron tiempo atrás.

  • ¿La libertad qué es? ¿Se come o cómo?

    La libertad es como la ilusión, hinchándose como el corazón, como cuando una se enamora, supongo, y luego estalla, de golpe, dejándote más muerta que viva. Y el aliento, a rebosar de todo, se convierte en un cúmulo de vacíos. Te quedas levitando a ras del precipicio. El pensamiento, la duda, de si lanzarte o seguir bailando en tu propio limbo. Trazando el hilo rojo, del que nadie ya habla, que está a punto de romperse. Solo queda provocar el último tirón. Porque, sino, ahí sigues, rozando el límite. Arrancándote el cuerpo, que se cala, que se cala en otro infierno.

    ¿Siempre ha sido el mismo cielo dónde te has arrimado? Hace tanto tiempo, inédito, que siento sin sentir. El frío va habitando en ti, en mí. Pero, ¿La libertad qué es? ¿Se come, se siente? ¿O cómo? Supongo que se come a bocanadas de aire… ¿La nada? No lo sé, ¿Una novedad? Sí. O necedad. Se sentirá de alguna forma, y palpitará dentro de tu ser y se quedará un buen rato -latente-. Significará dejarse caer y, en vez de estrellarse, volar. Abrir las alas, sonreír con mucha paz.

    Últimamente me he sentido así, en una libertad inconmensurable, e irreconocible. Es extraño, pero bonito.

    Defino, este acto, ahora, que soy aquel amanecer, roto, y a la vez, lleno de un rojizo esparanzador, como un bombardeo en mi pecho, fuerte.


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  • ¿Disfrutando?

    Beberme el café de un sorbo largo, ir yendo tarde. Estamparme con las heridas una y otra y otra vez. Salir viva, pero llena de cicatrices. Dime, querida, ¿Cómo te va la vida? ¿Te lo pasas bien? Pasan los días porque tiro y me toca sobrevivir, otra vez.

  • El enamoramiento, y las mariposas

    El enamoramiento, ¿Qué es? ¿Y las mariposas? Esas revoloteadas, ¿De dónde nacen? ¿Cómo amanecen?
    Últimamente, estoy, me siento en una libertad infinita, inmensa, pero, hay instantes en que me pierdo tanto contándolas, que se esfuman. ¿Alguna vez te enamoraste? Otra duda más, ¿Qué es el amor? O, mejor cuestión, ¿Cómo se siente? Supongo que será un latir, un ir palpitando porque sí, o por ser feliz y volar, tan alto hasta arrasar aquella nube. ¿O no? Qué bonita, ¿Has visto el cielo? La luna, que sola está y que gigante y que diminuta se considera, como yo. Como todas aquellas mujeres que, envueltas en un halo de nostalgia, sienten la soledad muy adentro, en el más allá. Quizás en otro mundo paralelo, en otra ilusión o deseo, todo gira distinto. De mientras, va lloviendo y, en vez del derecho, del revés.
    Y me vuelvo a preguntar, ¿Alguna vez has sentido mariposas en tu estómago? ¿Sinceramente?, me respondo, nunca.
    He vivido desilusiones, esperanzas deshinchadas. He muerto tantas veces que solo esperaba, ¿A qué? A una nada llena de algo. Al final fue aquel océano, tan deprimido, que llegó con el vaivén de las olas mi ser brutalizado y, con este, un descoserme contínuo.
    Dejo llevarme, cobijarme, en esas letras, que más que palabrería, son magia, hechicería. O quehaceres de la cotidianidad. ¿Sabes qué pasa? Mucho, justo, ahí, en mi pecho. Respóndeme ahora tú: ¿Sientes cómo yo? Así, dejándote bailar entre los pliegues de la paz, y el amor. ¿O te sumerges en un dolor imperial, ajeno? Aunque muy tuyo, o mío.
    ¿Qué es el amor?

  • Cuadros grisáceos

    Me esfumo entre las nubes grisáceas,
    y le soplo a la luna,
    las estrellas fugaces se han marchitado.
    Tristeza sigue así,
    cortándome las alas
    y dejándome caer a ras del suelo.
    El fuego, que habitaba en mi alma,
    ya se apagó convirtiéndose
    en ceniza, una descolorida.

  • ¿Cómo estás?

    Estoy carcomiéndome las entrañas, las saboreo tan intensamente que acabo por matarme, por hundirme en mi propio hueco porque, al fin y al cabo, soy eso: un conjunto de vacíos o heridas, depende la perspectiva. Estoy ahogándome, pero sobreviviendo, quiero decir, flotando en un océano, invisible, aunque palpita, latente, dentro de mi ser. Son sus olas coléricas, descoloridas que quieren pintarse de alguna forma y, en vez de, eso, se transforman en algo abstracto.

    Han pasado tantos días, que ya ni sé cómo me siento. ¿Cómo voy? ¿Levito o arraso el suelo tocando de cabeza al infierno? Puede.

    Ha pasado el tiempo y su noción se ha perdido entre las nubes grisáceas que van latiendo al son de la lluvia. Y entonces pienso, o me cuestiono, que ya nadie me pregunta cómo estoy y, si alguien, por alguna casualidad, lo hace, no sé responder.

    Los porqués se han marchado a conjunto con las respuestas, todos en un mismo saco, o vuelo, y allá se han quedado. Allá siguen viajando. ¿Dónde? Lo desconozco, y me observo en el espejo, me reconozco, ¿O simplemente estoy tan muerta que estoy viviendo porque sí?

    ¿Cómo estás, nena?, la duda ofende, muerde. Porque mi amor propio, si es que aún habita por aquí, solo se dedica a lanzar el anzuelo y pescar una pizca y otra y otra y otra de un coro de miedos, o anhelos, a rebosar de una fe ennegrecida. Solo queda sentarse sobre una misma, dejar de plantar semillas, arrancar la herida e ir disparando balas para matar la soledad. Aunque, bueno, soy la neblina, tengo demasiadas flores marchitas, me escuece todavía la cicatriz y solo sé esquivar balazos, porque si miro de frente a la tristeza y la agarro para lanzarla al mar, esta siempre se dedica a regresar, en bucle, en un círculo vicioso, hacia mi cobijo.

  • Estoy triste

    Ya he explotado de amor y sigo presente, ausente.
    Y lloro las lágrimas más hermosas,
    de tonalidades naranjas,
    muchas rosas.
    Abundan los amaneceres,
    quiero dos al día
    para empezar de cero y arrancar una buena vida, mi esencia. Mi color, mi dolor.
    Agotamiento mental, cansancio emocional.
    Gritar internamente,
    sentirme o, mejor dicho, ser una demente.

  • Antologia poètica, Salvador Espriu

    La Antologia poètica de Salvador Espriu i Castelló (1913 – 1958), poeta novecentista, es un conjunto de sus poemas más destacados, que transmiten, principalmente, un aliento de nostalgia y frustración. La vejez, la tristeza y la desesperanza son algunos de los temas específicos.

    El poemario se divide en tres partes, donde predomina la muerte, pues le golpeó injustamente de forma inesperada e intensa varias veces.

    Podemos definir los poemas de esta recopilación como el tempus fugit, el grito -cansado- del fin de la vida ya que nuestro destino es la nada. Incluso el tópico literario ubi sunt, es un término que también define los textos a la perfección, pues Espriu expresa cómo se siente después de que todos sus seres amados hayan fallecido.

    Él, consciente de que todos moriremos, intenta buscar una paz, que quizás será inalcanzable o irreconocible.

    En resumen, tal y como escribe el poeta en los versos finales del poema XL:

    «No provis de tocar-me

    cap mot, si et sembla trist.

    Prou saps que no podries:

    el que he escrit és escrit».

    – Salvador Espriu

    Porque nuestro camino es desaparecer del mundo para siempre. Una realidad dura y palpable y, sobretodo, irreversible.