Tu vida no se está complicando, te la complicas tú porque quieres.

Que me estoy dirigiendo a un tú no concreto. Que no me dirijo a él, porque él no existe. Y ahora dirás «¿Qué?» Que con esas dos frases me estoy mintiendo, porque el tú existe. Y eres tú.

que, el frío, me está perdonando. Ya no me hiela el alma, ya no me roza con las puntas puntiagudas, como el vidrio resquebrajado.

ahora no voy a hablar de poesía ilusa, tampoco de la oscura. Ahora voy a hablar de ti. Describirte para descifrarte, para enamorarme. Eres de lo que ya no se habla, ambiguo y moderno, un intermedio. Eres un arriesgado moderado, un cagado. Me hablas cuando te interesa y, cuando no, me desgarras. Te preocupas por mí, pero tal vez no sea así.
