No sé hasta qué punto soy feliz. Con mi vestido de puntos y mis Converse camino por la ciudad llena, yo, de una ansiedad que viene y no se va. No se va. Porque los días pasan, las dudas aumentan y la tristeza se asoma a mi vida desde una ventana, la que refleja un aire desesperanzado y decaído. Ya no soy persona, ni muerto. Directamente, ya no soy. Es curiosa la vida como te hace sentir, tanto, que estallas a ratos y a pedazos en silencio. En uno que parece que esté vivo, pero es tan sutil… Que cuando se agranda, peta. Como una granada. Y, luego, la nada. Un vacío extenso por todo mi cuerpo interno. El órgano vital deseoso de florecer, pero se va marchitando, danzando en un vaivén que ya no va ni viene. Y la ciudad, desilusioanda, se rompe. Se destruye para siempre. Desaprende para jamás volver a aprender porque cada dos por tres ahí está: la piedra. El jodido y asqueroso error que, con mucho dolor, ya no tiene cura.
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Leer(me)
Estoy estancada en el acto de leer(me).
Porque soy muy mía pero hay días, y días,
que no me siento,
que vivo en un bucle eterno.Vivir de verdad
¿Qué ha pasado con tu vida, niña?
Que oscurece,
nunca amanece.
Desencaja,
muerde
y duele.
Es monotonía,
un bucle de rutina,
siempre la misma.
Me gustaría decirle a la vida:
«Déjame vivir»,
pero en serio.Predecible
«No te emociones»,
lo sé.
Porque luego llega la desilusión,
el desamor
y el dolor.
Y no se puede prevenir.Futuro incierto
Hablar sobre el futuro,
es una buena forma
de poner las frutas a madurar
para que sepan hacia donde crecen.
Déjalas que vuelen.Vida rasgada
Sólo escribo frases entre llantos y suspiros;
el corazón rasgado
y la vida que me queda,
muerta.Necesidades
Necesito emborracharme lo que queda de primavera, beberme todo el amor que me queda y salir a flote para estrellarme de una vez.
De cosas
De cosas siempre pasan, pero, como la mayoría de las veces, te diré que todo está bien. Que no pasa nada. Que estoy bien, aunque por dentro pase de todo y duela demasiado.