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  • Nuevo ambiente, otra yo

    Ayer fui a pasar el día a Barcelona y parece curioso, pero se me llenaron los pulmones de otro tipo de aire. Hacía meses que no iba, que me quedaba dentro de mi burbuja. Se lo agradezco a mi familia y a mi misma por echarle ganas, y actitud. Mi corazón se está ensanchando de donde van floreciendo sensaciones hermosas. Me voy sintiendo mejor. Así que te invito, te animo, a que salgas de tu pequeña zona de confort, que te arranques las alas, van a salirte otros vuelos sanos, inéditos, inaudibles y a la vez increíbles.

    Porque durante el trayecto fuimos charlando hasta llegar a la ciudad y perdernos entre las calles principales mientras buscábamos una librería en concreto. Después de media hora, que pasó a ras del cielo, acabé emocionada dentro de la librería tan bonita y a rebosar de literatura. Seguí mi camino descubriendóme entre los libros y terminé escuchando a un escritor asturiano que charlaba sobre su libro. Lástima que choqué con él ya cuando finalizaba su conferencia, pero, aún así, conecté. Me sentí bien, tranquila, en paz.

    A posteriori seguimos paseándonos y como era el mediodía decidimos ir a comer. Y fue una comida hermosa. Y ya por la tarde nos encontramos en la biblioteca de Gabriel García Márquez olfateando escritores, sintiendo palpitar las sensaciones positivas a flor de piel.

    Hoy es domingo, pero ayer, que fue sábado, fue un ambiente distinto siendo otra yo.

    Además, te comparto Aurora, ¡Únete a mi caos!

  • ¿Alguien me va a querer bien?

    -¿Dónde está el amor? -Le soplé al reflejo del espejo, de golpe y porrazo.
    -Se perdió… -Me respondió, acongojado.
    -Pero, ¿Para siempre? -Le cuestioné, indecisa.
    -¿Y qué significa el «para siempre»? -Me preguntó. Un martillo repiqueteaba en mi cabeza.
    -A veces los «para siempre» duelen tanto que permanecen, sin querer, en nosotros mismos evitando que sanemos. Y, yo, yo, ya estoy agotada, tanto, que solo quiero pegarme tres tiros. Sí, para rematar bien a mi muerte. ¿Será esa soledad que me carcome por dentro? -Argumenté.
    -Entiendo… -Me miró con anhelo, uno con la necesidad inalcanzable.
    -No, joder, ya no entiendes nada, no, porque encendiste mi llama para luego ir transformándola en ceniza. -Sopló el viento y ahora… -Casi ahogué un grito, inédito, e insonoro.
    -¿Ahora qué? -Me escupió el corazón.
    -Ahora queda la nada. -Interrumpió esa sensación, abriéndome la ventana.

    El aire otoñal entró petrificándome con su astucia. Me sentí tan gélida y débil y rota y sola, y hueca… que regresé a la realidad, a otra, para iniciarme en el acto que tanto estaba esperando: que alguien me quisiese bien. Pero, ¿Qué es «que alguien te quiera bien»? ¿Qué es el amor? Y, joder, ¿Y cómo se siente?

  • Las canciones de amor

    Que solo pienso en ti,

    que ojalá pienses en mí.

    Que me puse a escribir,

    solo apareces tú

    en mi mente.

    Las canciones de amor

    van teniendo sentido,

    uno infinito.

    Yo qué sé.

  • Domingo productivo

    ¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Cómo te va?

    Mi domingo está siendo productivo ya que estoy avanzando con mis estudios, entre otras cosas.

    Esta última semana he estado bastante fuera de onda, pues he tenido exámenes, y sigo teniendo, y estuve decaída. Por eso mismo solo he publicado el lunes: ni relato ni reseña. Aunque, así va el mundo de la escritura, ¿No? Hay veces que abunda el acto de sentir y, otras, en cambio, que simplemente estás ausente, inerte.

    ¿A ti te pasó alguna vez?

    Me paso por aquí para comunicarte que desde este lunes 15 de enero hasta el viernes 19 de enero, estará gratuito Aurora.

    Gracias por leerme, ¡Nos leemos!

  • ¿Qué será de nosotros?

    Y me he puesto a escribir

    y sales tú en mí,

    de serlo todo a

    la nada.

  • ¿Cómo poner el punto y final?

    ¿Quemando el libro, quizás? Tirándolo en la hoguera o por el retrete. Ya no sé, ¿o sí? Y es que desde que lo coloqué, ahora solo suceden acontecimientos bonitos, como los amaneceres hermosos, y los cielos, que dejan de estar ennegrecidos, y mis recovecos lloran felicidad y a océanos, quiero decir, a mares en una cuerda que en vez de aflojar y tirarse por el precipicio, se dedica a apostar en el sí contínuo. Porque desde que ya no estás, desde que me ausenté de tu vida, y de ti, solo me dedico a sonreír en un ir y venir y quedarme en mí, solo sé vivir. Créeme cuando me digo que estoy siendo otra, que me recreo y me construyo desde el cariño y un amor sempiterno. Ya jamás volverá a ser efímero porque está siendo inmensamente infinito.

  • Cuesta -arriba-

    El café a estallar,
    el cielo demasiado azul
    y yo ennegrecida.
    Quiero otra vida,
    porque
    hoy,
    hoy,
    cuesta -arriba-.
    Desciendo por los recovecos,
    otra vez,
    de mi ser.
    Me quiero ocultar,
    agarrarme el corazón
    y sacármelo de un portazo,
    o porrazo,
    ¿O polvazo?
    Quiero desenamorarme,
    sí,
    de ti,
    y de mí,
    y de nosotros juntos,
    aunque no lo estemos.
    Aunque seamos amigos,
    y ya.

  • Te

    quiero pedir un deseo

    y que se cumpla,

    pero no hay estrellas en el cielo 

    y yo me derrito en mi propio infierno:

    Quiero que seas tú, conmigo, aquí.

  • In crescendo

    Nuestros recovecos son, tristemente, nuestros miedos, que entre sombras y luces, esta vez, navideñas, van brotando, van saliendo a lucirse. Y tanto que ciegan. Parece una perspectiva ilusa, así que, simplemente, nos dejamos latir. Me tiro palpitando.

    Diciembre, bienvenido, otra vez. Aquí, en mi ser, hay una corazonada fría que se combina con una pizca de dolor, y un buen trago de alcohol -imaginario-. Estoy sentada observando cómo los minutos, solapándose, se pasan. Saludo a mis días, que se marchan, y a mi peculiar forma de existir.

    Allá me quedé, brillando intermitentemente. Quiero recrearme en el bucle de la paz, o de la pura felicidad. Se ve que uno no tiene todo lo que desea. Chispea. Mi mente sigue nublándose como el mes pasado, como ayer, un veintitrés de no sé qué. Consciente de ese suceso, y muchos más, regreso al túnel infinito donde me pierdo.

    Quiéreme, pero bien. No sé, de aquel amar bonito y sincero, sin roturas al borde -ni arriba ni abajo ni atrás- de la costura. ¿Me explico? De aquel armarse conjuntamente. Porque estoy ya descendiendo por mis propios precipicios y solo de pensar y también ver la cuesta que va in crescendo, me vuelco en el infierno, y me quedo.

    Lo que sentía, ¿Qué era? Vamos fuera a revolcarnos, a empaparnos, o estrellarnos, de amores completos. De los que se construyen desde el corazón hacia otro tipo de estallido, que seguro que se asemeja al tuyo.

    A ver si será tan simple como soltarse el cabello, desabrocharse la coraza y dejar que entre un poco de viento para, luego, seguir sus pasos con el pulso a flor de piel, y que, de tanto impulso, ir volando lejos, sin siquiera preocuparse de qué manera será el aterrizaje ni de cómo culminrá el viaje.