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  • Cuesta (arriba)

    El otro día paseaba por las calles de mi ciudad y no reflexioné hasta ahora, que me he puesto a escribir, a vivir entre palabras. La vida pasa volando, es fugaz y por eso hay que sentirla a cada latido.
    Es cierto, cuesta (arriba).
    No hay nada más bonito que dejarse ser, que fluir.

  • Primer latido

    No lo sé, te recuerdo -amor- del pasado. Siempre fuiste y serás mi debilidad aunque no lo parezca. Estuve enamoradísima de ti. Sin conocerte, sin siquiera hablarte, ni tocarte. Sólo me rozaste (el alma). Tan adentro. Me rompiste, quizás me rompí. Dolió tanto.
    No puede ser real lo que me está pasando ahora mismo, lo que estoy sintiendo. No hay llanto, pero sí nostalgia que arranca cada flor de mi corazón. Que se marchitan, se van. Se van. Dejé de creer en el amor por ti. Nunca regresé del todo de aquel estado tan emocional. Tan irracional.

  • Domingos

    Un domingo de família, de comida y estar en el sofá.
    Un domingo de tarde con amigos, de cine y palomitas.
    Un domingo de estallar a llorar.

  • Vivir entre libros

    Querer escribir, vivir entre libros y en una biblioteca que está llena de historias, de sucesos, de amores y desamores y, por encima de todo, de realidades. Buscar el momento y encontrar la estación exacta del desamor que me rompió el corazón. Porque el tiempo justo en el instante adecuado no existe. Y los besos de vez en cuando no sobran sino que faltan. Siempre.
    Me gustaría decirle al mundo, o a ti, que te quedases el resto de nuestros días, sí. A amar, a amarte y a amarme.

  • Sangre alterada

    Con ojeras,
    ansiedad
    y tristeza
    voy tirando
    como puedo,
    como no debo.

  • Tal vez

    Podría ser feliz si quisiera,
    sólo con un poco de voluntad.
    Pero ya no puedo.
    Y sé,
    sé,
    que así me ahogo,
    me aislo
    y me pudro
    en mi soledad.
    Créetelo,
    porque duele.

  • Adiós

    Te fuiste,
    amor mío
    y si lo escribo
    es para
    matarme lentamente.
    Palabra a palabra,
    espada contra espada
    y una perdedora
    en esta guerra
    que parecía no tener fin
    pero que la derrota derrapó
    por mi corazón
    desgarrándome.
    Joder,
    que ya no estás.
    Tu presencia,
    mi invisibilidad.

  • Mírame

    Si me miras fijamente a los ojos, mi alma, jamás verás mi calma. Soy turbia, oscura, sucia. Llena de tempestad, de dolor. Es un sin parar constante.