Depresión sin compasión. Y tú no me hablas, y me siento sola, en mi propia soledad que siempre viene, regresando sin dignidad, la perdió por el camino. Estúpida vida.
Categoría: Escritos
Tú, y un whisky
Soledad has venido a mi alcance, me estás acompañando de la mano. Será la hora, tal vez. No me quieren, ni aceptan. Soy de raza distinta. ¿Y eso por qué? No lo sé. Lo único que me queda es esa hoja y mi camiseta de Rollings Stones. Recuerdo cuando agarraba de la mano mi botella de Whisky. Mala mujer era, como lo estoy siendo ahora.
Y los demonios van saliendo de mi interior, sólo queda mi mal humor, que se perdió. Querida soledad, eres tan desagradecida. Puta, lo que fuiste y serás. No quiero odiarte pero te lo has buscado tu sola.
Culpabilidad, siempre. ¿A quién? A tu ser interno. ¿Y qué me queda ya? Nada. Polvo sólo.
¡Me quedo!
¡Me quedo con la punta del bocata!
¡Me quedo con los dedos manchados de Nutella!
¡Me quedo con una sonrisa en la calle! ¡Con una mirada eterna!
¡Me quedo con la merienda más calorica!
¡Me quedo con todo lo bueno!
Brilla pero por ti
Y te lo digo a ti, querida, que quieres encajar y no hace falta. Que quieres brillar y es inecesario. Que quieres ser aquello inmortal, y no es imprescindible. Muñequita, déjate llevar, sé tu misma. Brilla por ti y no por los demás.
verdades ocultas
Quiero que desveles mis verdades más ocultas, que me escuches mientras te cuento mi vida, mi pasado y, que lo aceptes, queriéndome en lo más profundo de tu alma.
Quiero tenerte y que me tengas, que seamos uno en dos, lunares descubiertos, sentimientos anhelados.
Quiero estar y que estés, que estemos, unidos, que seamos seres humanos cometiendo errores y amándonos.
Quiero, quiero tanto que, ya no sé ni por donde empezar, tampoco como terminar. Necesito, necesito tanto que es difícil expresarlo con palabras, las mismas que salen de mi corazón.
Fin.
Aquí termina mi etapa quinceañera.
Lo siento, no puedo seguir con eso, y no te lo tomes a pecho. Esto que escribo aquí mismo puede ser dedicado a ti, o no. No te lo pienso decir, no abriré la herida, ya cicatrizó. No dejaré huella otra vez. Porque borraré y barreré. Buscaré, encontraré y esconderé. Tal vez vuelva a romper o me vuelvan a romper, y quizás vuelva a querer. Pero a mí, ni me mires. Lo imaginado nunca es la realidad. Lo que parece va más allá de lo que ves. Y lo que crees que valía la pena, ni eso. Y justo por eso, entiendo y vuelvo a entender, que no vales la pena. Que no eres nadie, que eres de todos y del mundo; que antes eras del mío. Tal vez destacaste y destacarás, en algún momento, en todos ¿cómo no verlo? Eso no es lo que quiero, ya no te quiero. Y no escribo con odio, mucho menos con rencor. Escribo tranquilamente y sin prisa, aunque el tiempo se acabe con las palabras volando encima del papel al ritmo de los latidos de mi corazón que renació después de morir por ti. Y te quiero, pero lejos de mí.
Fin.







