Entonces te dije «Vete, si quieres». El «si quieres» no recuerdo si lo dije o lo pensé.
Te dije «Vete», y te quedaste. No dijiste nada y tus actos hablaron por ti. Te quedaste, conmigo. Maravilloso ¿o no?
Entonces te dije «Vete, si quieres». El «si quieres» no recuerdo si lo dije o lo pensé.
Te dije «Vete», y te quedaste. No dijiste nada y tus actos hablaron por ti. Te quedaste, conmigo. Maravilloso ¿o no?
Soy una flor marchita que llora hojas secas, pudriéndose en cada nuevo amanecer. Porque el astro solar dispara balas de ansiedad, cada vez que se va. Soy tierra, húmeda y seca, a la vez; fría y hueca. Soy océano, un caos justo a punto de estallar; las olas coléricas chocando contra las rocas, zarpando y buceando, buscando aquello tan anhelado: la felicidad.
Y un día, cojeré y me largaré.
Sin billetera, sin dinero, sin ticket de vuelta.
Me llevaré mi libro favorito y una botella de Whisky.
Me la beberé a tragos cortos y, mientras, observaré el paisaje.
Lo mejor será que no me verás partir porque, cuando creas que ya me estoy yendo, ya me habré ido.
Y eso sí, ni me eches de menos, ni me busques, no me envíes mensajes, mucho menos me llames.
Me cambiaré de casa,
cambiaré mi identidad,
mi número de teléfono
y te bloquearé en cada una de mis redes.
Ya no habrá opción, ni una pizca de esperanza pues ya no estaré nunca más.
Y eso, te deprimirá, te desesperará, te martirizará y te dolerá.
Pero que sepas, que siempre te tendré en el fondo de mi corazón, marchito y desintegrado.
Porque ya no te quiero, y aunque te siga queriendo, te odiaré más aun, por la cicatriz que has dejado en mi alma, ahora, ahuecada.
Y yo, en bragas,
y en mi cama.
Y tú allí,
vete a saber cómo.
Y yo, en bragas,
y quiero que tú,
estés aquí;
sin camiseta,
en calzoncillos.
Y que, ya que estamos,
me cocines.
Y lo digo muy en serio,
eso, de que estoy en bragas.
Son azul oscuro, por cierto.
Unos culotte del Mickey Mouse.
Son mis favoritos.
Y, te voy a decir más,
no me quedan mal.
Hoy me quiero.
Es como si no tuvieras prisa, como si tuvieras todo el tiempo del mundo, observando, analizando. Andando, sin rumbo. Y me gusta, me gusta esa forma tuya de ser.
Que día más raro hace hoy, y que rara me siento yo.
Tal vez, es porque ya no estás, porque la luna se ha ido, o porque la lluvia ha amanecido.
Necesito a alguien que me abrace.
Hoy sí.
Enamórate de mí,
de mi ser;
piel por fuera,
piel por dentro.
Enamórate de mis demonios,
de mis cicatrices.
Enamórate de mis lágrimas sin agua,
de mis sonrisas puras.
Enamórate de mi amargura,
de mi desfachatez y de mi mala lengua.
Enamórate de mi torpeza,
de mi destreza.
Enamórate de mi caos.
Viviendo, en gerundio.
Una vida pausada,
una guerra acabada.
Sangre derramada,
amarrada a las entrañas,
de las locuras estalladas.