A los rasguños,
a las cicatrices,
a las heridas,
a los corazones rotos.
Sobrevivir al dolor,
a la decadencia,
a la abundacia
y a la escasez del desamor.
El desamparo,
el no saber,
el sentir demasiado.
Sobrevivir a la vida,
asusta,
desgarra,
mata.
A los rasguños,
a las cicatrices,
a las heridas,
a los corazones rotos.
Sobrevivir al dolor,
a la decadencia,
a la abundacia
y a la escasez del desamor.
El desamparo,
el no saber,
el sentir demasiado.
Sobrevivir a la vida,
asusta,
desgarra,
mata.
El invierno nunca llegará a mí, pues ya hace tiempo que está dentro de mi ser. Se incrustó como cuando un barco choca contra un iceberg.
Quiero cojerte, decirte y, luego, escupirte.
Esculpirte un nuevo tú.
Porque no has sido sincero conmigo. Y, eso, me está jodiendo.
Me jodiste.
Tal vez, fue un despiste.
O es que estás descerebrado.
Pero lo más probable, es que te sientas culpable.
No voy a tolerarlo más, no voy a tolerarte.
alcánzame;
Cójeme de las bragas y arrastrame hacia ti, si es necesario.
Eres una condena,
una sicaria.
Eres pena y melancolía.
Eres una desgraciada, no tienes alma.
Porque, cuando menos lo esperan, los atrapas, los alcanzas y los matas de soledad. Los desintegras por dentro, dejándolos huecos. Vacíos.
Eres la soledad,
la puta soledad.
Pero yo, sola no estoy.
Aun tengo sangre.
Mi alma está muerta pero quiere salir a flote, tiene ganas de vivir.
Mírala, tan bonita, así, deshecha, destrozada, ahuecada, desalmada.
De hecho, no quiero que se rehaga.
Está bien.
Estoy bien, yo también.
Porque sí. No hay motivo por el que estar mal.
Nunca he escrito de la celosía.
Nunca he escrito sobre ella, la reina de este mundo, mandando con la cabeza ahorcada porque no piensa.
Se deja llevar por impulsos.
¡Impulsiva!
-Yo..-
Impulsiva de mierda.
Ven, mata al mundo. Y, ya que estás, mátame a mí.
Danzando entre las hojas coléricas de mi alma.
Cantando un sonido agudo, quebradizo.
-Quiero volar, quiero volar, quiero volar-.
¿Por eso antes tengo que estrellarme contra el suelo?
Arrasarlo y nunca soltarlo.
¿Por eso, antes, tengo que morirme de pena?
Sólo quiero vivir en una risa, estallada con prisa, recorriendo aquella herida que, con el tiempo, ha dejado de doler.
Sé que llegará otra. Pero, ¿tan profunda como la anterior?
¿Más profunda?