Autor: perezitablog

  • 5′

    Me he quedado a los cinco minutos de la película llorando sin querer y, quizás, queriendo.
    Es preciosa;
    me enamora,
    y me enternece el corazón.

  • Salir a volar

    Quiero salir a volar;
    sí,
    a vivir instantes,
    grabar paisajes con la mente
    y llorar la alegría.

  • Amor mío

    Porque contigo es siempre amar,
    el mar.
    Salir del bucle y volar,
    a Marte.
    Ser extraterrestres en una luna infinita,
    lejos de la vida.
    -Porque contigo, siempre, amor mío-.

  • Mi vida

    Me acabas de dejar deprimida,
    aquí,
    dentro de mi misma
    -mi vida-.

  • Dolor personificado

    Porque contigo siempre
    es derrapar,
    coger la armadura
    y matar;
    a los tuyos,
    a los demás
    y a mí.
    Con flecha
    y sin un final.

  • A bocajarro

    No sé si soltártelo todo a bocajarro,
    así, sacando la escopeta
    y disparando la bala en un punto muerto
    -tu corazón-
    que parece estar duro como una roca.
    Que ni rascando,
    que ni tocando,
    que ni besando.
    No hay manera,
    y yo me rindo.
    Dejo aquí mi taco de billetes,
    me saco las zapatillas,
    me desnudo al completo
    y abro mis alas para empezar a volar.

  • Ya no.

    No pienso perder más el puto culo por ti.
    Me cansé,
    sí,
    me cansé de ser siempre yo contigo,
    yo hacia ti,
    yo para y por ti.
    Pues, ¿Sabes qué? Ya no.

  • ¿Te quiero?

    Pues ya no sé si te quiero, y eso es peligroso. Mucho.
    Puede matar almas,
    y lo peor,
    te puede fastidiar a ti;
    que tu corazón duro como una piedra se te rompa minuto a minuto,
    trozo a trozo.
    Y te va a joder,
    -te va a joder-.

  • Alocadas

    ¿Te acuerdas, amiga?
    Cuando escuchábamos a Amy Winehouse en los pasillos del instituto.
    Nos flipaba, éramos unas amantes del vivir;
    de volar entre cuatro paredes,
    de arriesgar
    y ser más que estar.
    Los profesores diciéndonos que aquello no era permitido.
    Y digo yo, ¿Qué sabéis vosotros del arte?
    De escuchar y más que oír sentir.
    -Sentir-,
    tú y yo alocadas,
    y bailando lo imposible,
    lo indefinible,
    lo infinito.
    Aquellas éramos -somos-.
    En los huesos,
    calándose -la melodía- en el corazón.
    Y empatizando y sufriendo;
    por ella,
    por nosotras
    y por todos aquellos
    -los que sufrieron, los que aún sufren-.
    Porque al fin y al cabo,
    lo que nos queda
    es un recuerdo lleno de amor.