Autor: perezitablog

  • Las canciones de amor

    Que solo pienso en ti,

    que ojalá pienses en mí.

    Que me puse a escribir,

    solo apareces tú

    en mi mente.

    Las canciones de amor

    van teniendo sentido,

    uno infinito.

    Yo qué sé.

  • Domingo productivo

    ¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Cómo te va?

    Mi domingo está siendo productivo ya que estoy avanzando con mis estudios, entre otras cosas.

    Esta última semana he estado bastante fuera de onda, pues he tenido exámenes, y sigo teniendo, y estuve decaída. Por eso mismo solo he publicado el lunes: ni relato ni reseña. Aunque, así va el mundo de la escritura, ¿No? Hay veces que abunda el acto de sentir y, otras, en cambio, que simplemente estás ausente, inerte.

    ¿A ti te pasó alguna vez?

    Me paso por aquí para comunicarte que desde este lunes 15 de enero hasta el viernes 19 de enero, estará gratuito Aurora.

    Gracias por leerme, ¡Nos leemos!

  • ¿Qué será de nosotros?

    Y me he puesto a escribir

    y sales tú en mí,

    de serlo todo a

    la nada.

  • ¿Cómo poner el punto y final?

    ¿Quemando el libro, quizás? Tirándolo en la hoguera o por el retrete. Ya no sé, ¿o sí? Y es que desde que lo coloqué, ahora solo suceden acontecimientos bonitos, como los amaneceres hermosos, y los cielos, que dejan de estar ennegrecidos, y mis recovecos lloran felicidad y a océanos, quiero decir, a mares en una cuerda que en vez de aflojar y tirarse por el precipicio, se dedica a apostar en el sí contínuo. Porque desde que ya no estás, desde que me ausenté de tu vida, y de ti, solo me dedico a sonreír en un ir y venir y quedarme en mí, solo sé vivir. Créeme cuando me digo que estoy siendo otra, que me recreo y me construyo desde el cariño y un amor sempiterno. Ya jamás volverá a ser efímero porque está siendo inmensamente infinito.

  • Cuesta -arriba-

    El café a estallar,
    el cielo demasiado azul
    y yo ennegrecida.
    Quiero otra vida,
    porque
    hoy,
    hoy,
    cuesta -arriba-.
    Desciendo por los recovecos,
    otra vez,
    de mi ser.
    Me quiero ocultar,
    agarrarme el corazón
    y sacármelo de un portazo,
    o porrazo,
    ¿O polvazo?
    Quiero desenamorarme,
    sí,
    de ti,
    y de mí,
    y de nosotros juntos,
    aunque no lo estemos.
    Aunque seamos amigos,
    y ya.

  • «La mujer loca», de Juan José Millás: una novela sobre la locura, el lenguaje y la realidad

    ¿Qué ocurre cuando el lenguaje deja de ser una herramienta para comunicarse y se convierte en la forma de interpretar el mundo? La mujer loca, de Juan José Millás, es una novela que explora la salud mental, la identidad y el poder de las palabras desde una perspectiva tan original como inquietante.

    Ficha del libro

    • Título: La mujer loca
    • Autor: Juan José Millás
    • Género: Novela contemporánea
    • Temas: Salud mental, lenguaje, realidad, identidad, muerte

    📖 Puedes consultar la edición del libro aquí

    Sinopsis (sin spoilers)

    La protagonista, Julia, trabaja en una pescadería y mantiene una relación muy particular con el lenguaje. Dialoga con los sustantivos y, a través de ellos, intenta comprender la realidad que la rodea. Sin embargo, esas conversaciones también la conducen a una percepción cada vez más confusa del mundo, marcada por la paranoia y el aislamiento.

    Cuando decide mudarse a un piso compartido, conoce a Emérita, una mujer con una enfermedad terminal, y a Serafín, su marido. A partir de ahí, la novela entrelaza distintas historias que reflexionan sobre la muerte, el amor, la enfermedad y la fragilidad de la mente humana.

    Mi opinión

    Lo que más me ha llamado la atención de La mujer loca es la forma en que Juan José Millás utiliza el lenguaje para hablar de la salud mental. No presenta la locura únicamente como un trastorno, sino también como una manera distinta de interpretar la realidad.

    A través de Julia y de las reflexiones del propio narrador, el autor se pregunta qué significa realmente sufrir un brote psicótico, cómo se construye la percepción del mundo y hasta qué punto aquello que llamamos realidad depende del lenguaje con el que la describimos.

    Más que ofrecer respuestas, la novela plantea preguntas constantes sobre la identidad, la verdad y la frontera entre la ficción y la vida.

    Lo que más me ha gustado

    • La originalidad de la relación entre Julia y el lenguaje.
    • La forma en que Millás reflexiona sobre la salud mental sin caer en explicaciones simplistas.
    • Las preguntas filosóficas que deja abiertas al lector.

    Aspectos a tener en cuenta

    Es una novela muy introspectiva y con una fuerte carga simbólica. Si buscas una historia de ritmo rápido o una trama convencional, probablemente no sea la lectura más adecuada. Gran parte de su interés reside en las reflexiones y en la forma de narrarlas.

    ¿Recomendaría este libro?

    Sí, especialmente a quienes disfrutan de novelas psicológicas y de autores que invitan a reflexionar sobre la condición humana. También puede resultar interesante para lectores que quieran acercarse a la obra de Juan José Millás o que sientan curiosidad por historias donde el lenguaje adquiere un papel protagonista.

    Mi valoración

    La mujer loca es una novela que invita a detenerse y pensar. Millás convierte las palabras en protagonistas para explorar cuestiones como la salud mental, la muerte, el amor o la diferencia entre realidad y ficción. Es una lectura que deja más preguntas que respuestas, y precisamente ahí reside gran parte de su fuerza.

    📚 Si quieres leer La mujer loca, puedes consultar su disponibilidad aquí

  • Te

    quiero pedir un deseo

    y que se cumpla,

    pero no hay estrellas en el cielo 

    y yo me derrito en mi propio infierno:

    Quiero que seas tú, conmigo, aquí.

  • In crescendo

    Nuestros recovecos son, tristemente, nuestros miedos, que entre sombras y luces, esta vez, navideñas, van brotando, van saliendo a lucirse. Y tanto que ciegan. Parece una perspectiva ilusa, así que, simplemente, nos dejamos latir. Me tiro palpitando.

    Diciembre, bienvenido, otra vez. Aquí, en mi ser, hay una corazonada fría que se combina con una pizca de dolor, y un buen trago de alcohol -imaginario-. Estoy sentada observando cómo los minutos, solapándose, se pasan. Saludo a mis días, que se marchan, y a mi peculiar forma de existir.

    Allá me quedé, brillando intermitentemente. Quiero recrearme en el bucle de la paz, o de la pura felicidad. Se ve que uno no tiene todo lo que desea. Chispea. Mi mente sigue nublándose como el mes pasado, como ayer, un veintitrés de no sé qué. Consciente de ese suceso, y muchos más, regreso al túnel infinito donde me pierdo.

    Quiéreme, pero bien. No sé, de aquel amar bonito y sincero, sin roturas al borde -ni arriba ni abajo ni atrás- de la costura. ¿Me explico? De aquel armarse conjuntamente. Porque estoy ya descendiendo por mis propios precipicios y solo de pensar y también ver la cuesta que va in crescendo, me vuelco en el infierno, y me quedo.

    Lo que sentía, ¿Qué era? Vamos fuera a revolcarnos, a empaparnos, o estrellarnos, de amores completos. De los que se construyen desde el corazón hacia otro tipo de estallido, que seguro que se asemeja al tuyo.

    A ver si será tan simple como soltarse el cabello, desabrocharse la coraza y dejar que entre un poco de viento para, luego, seguir sus pasos con el pulso a flor de piel, y que, de tanto impulso, ir volando lejos, sin siquiera preocuparse de qué manera será el aterrizaje ni de cómo culminrá el viaje.

  • Quiero que me quieran bien

    La ciudad va cayendo mientras las estrellas se seducen por sí solas. Me gustaría ser una de ellas, así, bella. Sin cicatrices ni heridas por sanar, pero soy una gata negra feroz, la lluna llena y al mismo tiempo vacía. Pero soy aquella rosa tan intensa, tan rota, que va matando a los demás sin querer, aún así, intentando amarse. Soy la nube levitando en el cielo que estalla y también el rayo enfurecido. Soy un mar de dudas, la espuma de tu cerveza y el café de las seis de la mañana. Me gustaría ser el libro aún por descubrir, tres versos y un poema de amor. Enamorarme de ti, de mí y de nostros dos. Y de la vida.

    Me gustaría volver a reír a carcajada libre y ser una mariposa que aletea sin miedo a morir.

    Quiero, quiero bailar por las noches en donde sea, sonreírme y decirme sí a cada nueva aventura. Quiero que me quieran bien.

    Desearía que me regalaran flores, ¿Por qué no? Y, y también, que me robaran besos y me encantaría ir a pasear acompañada de alguien a quien le apeteciese verme feliz. 

    Me fliparía fliparle a ese alguien tal y como me flipa a mí.