Te descubriré,
te destaparé.
Te quitaré la ropa y,
contaré todos tus lunares para,
después, besártelos.
Y aunque que estén rotos,
los seguiré besando.
En el amanecer,
en el atardecer.
Me harás falta,
te echaré de menos.
Seremos.
Hasta rompernos.
Te descubriré,
te destaparé.
Te quitaré la ropa y,
contaré todos tus lunares para,
después, besártelos.
Y aunque que estén rotos,
los seguiré besando.
En el amanecer,
en el atardecer.
Me harás falta,
te echaré de menos.
Seremos.
Hasta rompernos.
Que me estoy dirigiendo a un tú no concreto. Que no me dirijo a él, porque él no existe. Y ahora dirás «¿Qué?» Que con esas dos frases me estoy mintiendo, porque el tú existe. Y eres tú.

que, el frío, me está perdonando. Ya no me hiela el alma, ya no me roza con las puntas puntiagudas, como el vidrio resquebrajado.
