¿Amor propio?

Tener complejos con una misma por los reflejos de los espejos.
Y que te digan,
que te repitan,
que lo estás.
Y que antes estabas más guapa.
Dos tallas de más,
aquellos pantalones favoritos que ya no te caben, guardados en el fondo del armario.
Y aquella blusa tan bonita, tan distinta,
colgada en una percha para adornar.
Que ya no eres la misma,
que eres mucho mejor,
porque cuanto más,
menos prejuicios y
un jarrón lleno de autoestima.
Es cierto que te quieres, pero te cuesta, no por ti, sino por ellos.
Que si te quieres comer una hamburguesa, hazlo.
Que sea con huevo, baicon y ya si eso, un poco de ensalada, gracias.
Con tus cicatrices y celulitis,
con tu chichita y tus rollitos,
que no es que te sobren,
porque te quedan de lujo.
No llores por querer estar perfecta,
porque ya lo eres.
Es un sufrimiento innecesario,
y el dolor incrustado en tu corazón es por culpa de la sociedad;
quítate la culpabilidad y el dolor.
No son tuyos,
son de ellos;
los monstruos.

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