Se me están acumulando los recuerdos y los verbos conjugándose contigo, también. Vaya vaivén, pero quédate, y ven. Me observas, me cuidas. Será que me aprecias, que me admiras. ¿Será que de verdad me quieres? Tantas inseguridades se pasean por mi mente, ya demente. Son las dudas, que me escuecen y no les apetece si quiera detenerse ni tampoco pausarse. Pero tú, tú, estás aquí presente. Tengo un poco de vértigo en la punta de mis dedos. Mi corazón, juguetón, se acelera solo con pensarte. Imagínate con el simple hechizo de verte. ¿Estaré enamorada? ¿Iré ilusionada? Quizás es sonámbulismo crónico, ese que se inquieta de forma constante y contundente. Potente va ese sentimiento tan indiscreto que yo me quedo, que ya me he quedado entre tus varios acentos, los que te caracterizan por ser distinto por dentro. ¿Pero en qué momento apareciste? ¿De qué modales te pintas? Quiero conocerte, quiero entenderte, aunque eso signifique perderse más, o plantarse para a posteriori petrificarse, y ausentarse. Que no hay que mostrar tu debilidad, que no me vas a traicionar. Demuéstramelo, por favor, a ciencia exacta y muy cierta. El amor es una sensación inexacta e imprecisa, y demasiado destructible, pues se me quiebra cada dos por tres. Quédate, y aliméntame como si no hubiera un mañana, porque regresaré en el ayer añorándote. Tócame las pestañas, han dejado de estar húmedas. Ahora mi corazón parece que florece. ¿Será que ya se agradece?
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Colaterales, Óscar Preciado
Colaterales de Óscar Preciado (1996), su tercer poemario, es considerado, básicamente, una metáfora, es decir, el escritor personifica o compara un sentimiento, el enamoramiento, con un almendro, y sus ramificaciones son los sentimientos que van creciendo de la metáfora inicial y, por ende, son todas las sensaciones, que van de principio a fin, de las raíces hasta las ramas. A medida que avanza el poemario, el almendro va creciendo hasta morir, hasta caducar y, así, paralelamente con las emociones.
El poemario se divide en cinco fases en relación con el enamoramiento y todas sus facetas desde un inicio hasta su fin.
El «Tacto» es la primera etapa y es cómo brota este sentimiento hacia otra persona, que consiste en que dos seres queridos, pueden llegar a unirse sin incluso llegar a tocarse, sino sintiéndose mutuamente desde la distancia y a través de la imaginación.
En «Transfusiones» los breves textos son los rituales propios, únicos y mútuos del amor, es decir, aquel secreto que guardan dos personas en el acto de enamorarse. Se podría definir como los preámbulos, el antes de caer en el sentimiento ardiente.
«Perspicacia», la tercera etapa, es el enamoramiento en pleno auge y, además, el posteriori, pues la soledad va apareciendo sin querer, porque el yo-poético va sintiendo nostalgia sobre lo que pudo ser y no está siendo o se queda a medias. Entonces, es un durante con el sabor agridulce de la desesperanza, ya que uno sabe que la conexión con el otro ser va a acabar.
En la penúltima etapa, la de «Intersección» es el después de haber tenido una relación sentimental, espiritual y sexual con otro ser. Por tanto, es el desencanto, el desenamormiento, al desilusión… donde abundan el olvido y la soledad y, cómo no, el acto de rememorar el pasado, lo que fue, el recordar desde el corazón.
Y, en «Incertidumbre», ya la última etapa, abunda el recuerdo y, con este, el olvido, o el intento de ir olvidando, pues va habitando un vacío existencial. Así, aparecen todas las dudas y, sobre todo, el dolor y, finalmente, la aparición de la «obsolescencia», tal como dice en el último poema (Preciado, 2023, p. 119), pues es la caducidad de los sentimientos de entreambos, que han termiando llegando a su fin, ya que se desconectan por equis razones ya sean conocidas o desconocidas y, en definitiva, mueren.
Concluyendo, Colaterales es una expresión poética que transmite sentimientos de forma paralela, es decir la evolución desde cuando el poeta se enamora hasta la desilusión y, finalmente, el momento en que él acaba en una soledad muy palpable, recordando el pasado y comprendiendo que el sentimiento se ha cortado para siempre, marchitándose, ya que uno de los dos seres enamorados ya no siente hacia el otro, al igual que un almendro. Y, para ello, utiliza un léxico preciso, muy íntimo, es decir, el escritor usa términos adecuándolos a cada verso, en relación con el otro ser, ya que mutuamente comparten un lenguaje propio y particular de ambos.El viaje vertical, Enrique Vila-Matas
En El viaje vertical de Enrique Vila-Matas recorremos el vacío existencial tan abismal de Federico Mayol, el protagonista, narrado desde el punto de vista de Pedro Ribera, quien es escritor y dueño del hotel Bom Jesus, último lugar de su viaje donde se hospeda Mayol.
¿Pero qué sucede cuando uno mismo se siente tan cómodo en su propio hueco?
Quiero decir, cuando viviendo muerto, uno se recrea tanto en su tristeza que se queda ahí, cayendo en picado sin parar. Esa sensación comienza a experimentar el protagonista justo cuando Julia, su mujer, le echa de casa ya que quiere y necesita saber quién es. Quiere ser libre. El acontecimiento sucede al día siguiente después de la boda de oro, de los cincuenta años. Ella le deja clara la sentencia: quiere estar sola.
Ahí comienza el declive emocional de Mayol. Desde Barcelona, pasando por Lisboa y acabando en Madeira donde conoce el escritor que a posteriori narrará a su vida.
En resumen, ‘viaje vertical’ significa el recorrido que hace Mayol hacia el sur y también su forma anímica de descender, de ir cayendo.
Porque tal y como escribió Enrique Vila-Matas:
«Era fantástico notar que se hundía, tal vez porque por primera vez en su vida sabía al menos adónde se dirigía, lo tenía muy claro porque no hacía más que ver una imagen muy concreta de él mismo descendiendo en posición radicalmente vertical hacia el más absoluto vacío, camino al hundimiento total».
Enrique Vila-MatasY aquí yo me quedo, como Mayol, siendo un paisaje hermosamente doloroso.
Arte (im)perfecto
Quiero ser un arte perfecto para ti,
pero no lo soy,
porque estoy rota
y tengo heridas de guerra
sin tregua.
Muchas ojeras,
centenares de problemas
internos,
aún así,
me bebo los deseos,
a sorbos
o a bocanadas de aire.
Solo quiero volar
contigo aquí
a mi lado.
