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  • Extraña forma de vida, Enrique Vila-Matas

    Extraña forma de vida, Enrique Vila-Matas

    Extraña forma de vida (1988) de Vila-Matas es justamente eso: algo raro, un cúmulo de intríngulis contrapuestos entre sí. Es una confesión de sensaciones en forma de diario narrativo, aunque es una novela ficcional, que parece muy real, pues los personajes podrían asemejarse perfectamente a personas del día a día.

    El narrador nos presenta su matrimonio infeliz con Carmina, de donde posteriormente se van desencadenando una serie de sucesos entrelazados entre ellos. Estos temas son los que explica el protagonista en una conferencia con el objetivo de soprender a Rosita, la hermana de Carmina, y con quien está enrollado.

    Respecto a los temas de la conferencia, cabe destacar algunos: el hecho de ser espía; el encuentro cuando era un niño, con Dalí en Cadaqués, y en otra etapa de la vida del protagonista, con Juan Riverola; la explicación de su padre sobre la obsesión con los subsuelos y, consecuentemente, su estado anímico depresivo. Además, de la conversación entre él y su padre, que es un paralelismo con la confesión que le hizo este a sus nueve años, expresándole que el cielo es inexistente y que, por tanto, los seres humanos somos mortales. Incluso la “angustiosa cobardía” (p. 67) que tuvo su padre a raíz del escritor español Miguel de Unamuno. También hay otros asuntos de los cuales trata el narrador como el trastorno mental que padeció su padre, el acontecimiento del barbero, el fallecimiento falso y, finalmente, su decisión de última hora: cambiar el nombre de Rosita por Ramona en su conferencia.

    Entre todos estos aspectos, destaca uno, como su cuestionamiento sobre qué hará con su incerteza: si se quedará con su amor eterno (Carmina) o con la aventura pasional (Rosita). Así pues, concluye que “la muerte es morirse” (p. 127), y cuánta razón tiene. En resumidas cuentas, el protagonista se cree espía y, entre sus idas y venidas, una mañana descubre que también es engañado por Rosita, quien está teniendo relaciones carnales con otro hombre. En resumen, todo se entrelaza entre sí.

    Y, según Enrique Vila-Matas, a través del personaje Marcelino, expresa que “todo en esta vida sucede sin un por qué” (p. 134) y, el mismo protagonista, reflexiona sobre su existencia vital, sobre que “los escritores de verdad siempre fueron unos consumados espías” (p. 137), incluso de ellos mismos. ¿Y quién no, no? El caso aquí es que lleva una doble vida. Además de que cuando hace la conferencia, no logra acabarla porque justamente hay un momento en que Rosita se acerca a él y le planta un beso en los labios despidiéndose para siempre.

    En definitiva, hay mujeres dispuestas a quedarse para toda la vida y a hacer feliz a un hombre, y Marcelino encontró a Carmina buscando a mujeres para un solo día, aunque ella se quedó y, él, como la mayoría, la fastidió. ¿No estaba a su altura? Así pues, justifica sus actos porque se siente vacío dentro de una soledad muy palpable y, esa, quizás, es la vida de un “escritor magullado” (p. 139), por no haber sanado sus heridas, porque aún están abiertas, por no haber saciado sus huecos rotos. ¿O qué?