Fui,
yo,
aquel sastre que se cosió la herida.
Que le dolió más cuando se cerró
que cuando estaba abierta.
Porque nunca llegó a cicatrizar.
Seguía sangrando,
llorando.
Y, arrasando el suelo,
(la herida)
sufrió más que amó.
El peso del corazón,
del amor,
fue un calvario.
Etiqueta: heridas
Cosiéndome las heridas
Pieles
Que voy por capas,
que soy más viento frío
que carne.
Y que los huesos se calan
en mi interior;
los deshechos y rotos.
-Se introducen,
y me rompen-.