Etiqueta: Blogueando

  • ¿Y ahora qué?

    ¿Y ahora qué?

    Acabo de terminar la novela. ¿Y ahora qué? Pegarse tres tiros por placer, o no sé, o volver a leerla y decirse, convenciéndose a una misma de que… vaya miseria, sí, vaya sencilla, aunque dura miseria. Florecer antes, durante y después de ser piedra, incluso una convertida ya, tiempo atrás, en ella, no justifica absolutamente nada, pero pasar y traspasarse las pieles consiste en haberse caído varias veces y también en haber estado en varias crisis existenciales. Una ya no tiene diecisiete, ni veinte. Una ya va por casi los treinta, y vaya… cómo duele. Una, además, debería enorgullecerse. ¿O no? Pero no, no es así. Después de tantos intentos por seguir en pie, vete a saber una de qué manera y forma lo ha conseguido, si es que aún no está en el proceso de ir intentándolo en un gerundio muy presente y palpable.

    Nada, que yo sigo aquí. Y desconozco en qué punto me encuentro… si en el de mira o si justamente aquel donde te observan… ¿Pero desde atrás? O si, por contra, simplemente se ríen y ya. El caso aquí es que quizás nunca ha habido caso. Así que solo voy un poco muerta o medio cansada de esta, de mi existencia vital, porque arde, sobretodo la costilla izquierda, que quiere ser amada bien: de forma bonita, fiel, leal, honesta y real, y todo eso que se dice, pero que no se hace… quiero decir, porque no pasa, no pasa.

    Es que, perdóname el pequeño pretexto, yo, quién si no, lo he intentado unas cuantas veces y me he querido, vaya si lo hice, y de verdad que lo sigo haciendo, pero me he cansado. Voy agotada, hastiada y poco saciada de un amor bonito, de uno sano.

    Entonces, las nubes grisáceas van volando y quieren estallar… querían, como yo. ¿Sabes? ¿Comprendes o no de dónde sale este acento tan raro? Quizás también amargo… “¿Y ahora qué?” Se cuestiona mi mente que de vez en cuando va demente. Pues que me encuentro en este lugar una y otra, y otra, y otra maldita vez, y que continúo sin saber. Y me quedo en blanco, me convierto, sin querer, en la tabula rasa que arrasa, y mucho.

  • Del caos, y otras sensaciones

    Del caos, y otras sensaciones

    Hoy es un domingo caótico, por dentro, siempre por dentro, porque va lloviendo a cámara muy lenta. Ese fuego parece que se incendia y resulta que arrasa y se queda. Siento mi corazón cómo levita entre las cenizas casi muertas. ¿Se convertirán, algún día, en…? ¿En qué? Solo sé que ahora son la llovizna disecada, o ahuecada. Voy enturbiada, soy la alocada. Sí, es domingo de tristeza, de ir medio tuerta y con la costilla ya rasgada. Mis pulmones se asfixian de vez en cuando. No entiendo cómo, el porqué probablemente esté cerca. El suceso aquí es que el caso se encuentra cerrado, finiquitado. Me gustaría tanto explicarle a mi yo-poético del pasado, ¿O era el del futuro? Quiero decir…, narrarle o, mejor descrito, extriparle la sintonía de la alegría infinita. ¿Me sigues? ¿Me pillas? Pues, ¿Cómo devolverle a una la vida y a la vez quitársela? Enamorándose perdida y completamente, ¿O qué?

    Continúa, el domingo, arrancando y, la melodía es concreta y precisa, y el inciso se queda estancado y yo, sin querer, sigo, porque no me queda de otro remedio que seguir avanzando aunque sea del revés o a paso medio o… Entonces, sin querer, pienso en aquel título de aquel texto aún por escribir. ¿Escribirle una carta a mi ser de los diecisiete? Es que…, no sé si sabría, porque…, porque siempre, por impulso, acabo describiéndome. Eso estoy ya haciendo, ¿O qué?

    Bueno, solo me queda agradecer, pero no así en general, ni a quien quiera que sea o que pase. Ni tampoco con tanta sensación abstracta. Toca sacarme las entrañas y sincerarme aunque sean solo tres escasos segundos o un texto que va medio moribundo. ¿Algún día iré al grano? Pues que solo queda agradecerme por el valor, el poder y la valentía que saqué un día detrás de otro de mi alma durante largos años, y daños. Lo hice con un instinto de supervivencia y un estilo muy mío.

    Aún escribo, aún me percibo. Me siento viva y vívida y colorida, aunque a veces me convierta en un atardecer casi grisáceo, porque las nubes se han paseado sobre el cielo, ya raso, que va ennegrecido, y luego estalla. Créeme cuando la luz acaba saliendo, pero en el summum, siempre en él, que frecuentemente se oculta detrás de la luna que se cree diminuta, se cree, pero es más hermosa que otra cosa. Así redonda, brillosa.

  • Mis rutinas creativas: qué hago cuando soy un caos

    Mis rutinas creativas: qué hago cuando soy un caos

    Ser creativa es algo mágico y la mayoría de veces contiene muchísimo desorden, porque hay momentos que mi cabeza está a rebosar de ideas, de listas pendientes, de emociones encontradas y, por si fuera poco, ruido externo. Sin embargo, en medio de ese caos, voy encontrando pequeños rituales ya adaptados a mi rutina diaria que me devuelven a la vida y también a la muerte y al ir sobreviviendo entre palabras y, gracias a ello, saco lo que llevo dentro y me voy describiendo. Al fin y al cabo, una escritora termina plasmando su ser, su esencia más interna. Por eso, hoy te cuento cuáles son estos procesos que parecen inéditos, pero que están muy presentes.

    1. Ponerme en modo «observadora»

    Cuando necesito inspiración, sin querer, observo, analizo mi alrededor, a las personas, a las situaciones…, voy divagando en un mundo distinto, el mío, porque me invento cómo sería yo en otros contextos convirtiéndome en la protagonista de mis propios sueños. Por eso, escucho breves diálogos de conversaciones ajenas, me fijo en los gestos pequeños, en los detalles inéditos…

    2. Tener siempre a mano una libreta

    Como el caos no avisa y tampoco las buenas ideas, siempre llevo entre mis manos una libreta (y el móvil) listos para anotar cualquier frase, palabra o imagen mental que me inspire.

    3. Micro-rituales para calmarme e inspirarme

    Cuando estoy nublada mentalmente, dibujo flores enredadas, y así regresa mi inspiración, de esta forma relajo a mi cerebro, le ayudo a sacar lo que mi corazón parecía estar ahogando, aunque siempre terminan brotando los sentimientos.

    4. Escribir sin juzgar

    Para juzgar ya estoy yo, que desde años me he dicho internamente que no soy escritora cuestiónandome qué es la buena literatura y qué está bien escrito. Así que con esa ínfima aunque imensa presión que llevo encima desde hace tiempo, mi meta es escribir algo y, luego, perfeccionarlo, adecuando los verbos a mis tempos emocionales. De eso se trata escribir, ¿No? De derramarlos todos, soltando la miseria a bocajarro como si te fuese la vida en ello y, más tarde, quizás un año, o tres absurdos segundos, editar el texto sin tanto pretexto.

    5. Aceptar mi propio caos

    Al final, todo lo que me toca el alma, lo que me confunde o me desordena se convierte en historia, personaje, metáfora o novela. El caos podría ser molesto, pero es lo único (perdóname por encajar en una caja muy pequeña tal adjetivo), que me ayuda a crear. Y de aquí, de mi corazón que bombardea vívido, van sangrando mis textos.

    ¿Te lanzo un secreto? Cuanta más contradicción interna, más arte abundará en tu literatura, porque de este detalle nace la honestidad conjugándose con tu verdad.

    Pd. ¿Y tú, qué haces para crear cuando tu mundo está desordenado, desubicado y enturbiado?

    Cuéntamelo en los comentarios, me encatará leerte.

  • La diana soy yo

    Cansada, desesperada de tantos escopetazos, de todos los balazos por y para encajar en un golpe, o varios, ya insostenibles y muy sospechados, aunque totalmente desechados. Me apatecía quedarme, allá, en el borde de la orilla, apreciar la ola enloquecida, convertirme en ella y llenarme entera de arena para luego vaciarme. Quiero armarme sin tantas erres y sin ser la que siempre va errando. Y, oye, ¿Me escuchas? ¿Me hueles? A mí me dueles y, ahora, ya ni me sostiene la ira. La tremenda y gigante herida parece que se cicatriza, pero con tanta sal pica. Arrasé en el muelle mientras llueve. Quizás, de un «zás» me caigo queriendo. ¿El suspiró se quedará atrás o se quedará conmigo? Posiblemente se ensangrentará: las costillas te escocerán, ya que habrán chocado en el cielo del suelo, la profundidad enfermiza del agua del mar. Los diminutos agujeros (ahora perfiero dejar aparcados los diminutivos, me sangran los pelillos de las orejas…) El caso es que los agujeritos de mis ensombrecidas ojeras se asoman de una forma abstractamente gradual y también en desigual. Está mal estar bien, según la percepción de mí misma. A pesar de todo, rompo el tacón, abro el telón y enciendo la televisión del año del dos mil veintidós: espera, ya llego, que aparezco y, en un par de toques ajenos, que son los polvos mágicos, sí, ¿No me pillas? Las pastillitas de cuando ni dormir podías. Bueno, resulta que te has quedado sin casa, vas divina del asco. Y con tu cara dura, te da el subidón después de tanta cafeína. Sigue sonriendo tristemente a tu nube dela izquierda, la de la esquina, la rota, la negativa. Pégate bien la tirita que tienes la sonrisa ensombrecida. A conjunto, con tanto cuadro pintado a garabatos enturbiados -grises y muy blancos-, los demás, los restantes, se quedaron en el otro banco fotografiándote. Eres la reina del baile de tu propia telenovela, pequeña y bien escueta, y ellos son el blanco perfecto.

  • Un estado que me define hoy

    Hoy es un día de no hacer absolutamente nada. Voy cansada, estoy agotada. Me pica la pereza, abunda, resplandece por y para ella. Es uno de los domingos, de los que una se queda en el sofá leyendo Virginia Woolf o algún poema de Shakespeare. O leerme a mí mientras estallo al son de varios balazos que van sangrando después de dejar que se desvanezca mi ansiado corazón. Lo quiero arropar durante este vaivén, que pase la tormenta. Estoy tan deshecha. Metida en mi melancolía, se me peta el chispazo de alegría, revienta, se quiebra. Aunque mi enemiga, ella, se cuelga la fe de la oreja izquierda, y le soplaría hasta que saliesen las estrellas y le brindaría unos cuantos destellos de ellas, y de sencillez y un tempo sólido para darle poco al coco. La voz se me ahoga dentro de mi mísera razón, y la patata palpita con rapidez, así, yéndose borracha, dando la lata. Es tan veloz… y, yo, tan absurda e ingenua.

  • Una lista de cosas que necesito soltar

    Algo que necesito transformar es a mi ser del pasado. Semilla a semilla lo voy cambiando, porque estoy floreciendo, y es un proceso hermosamente roto porque va doliendo. Aunque si debo enumerar de una forma menos metafórica, podría escribir que…

    • …dejo atrás el dolor, aceptándolo y superándolo.
    • …dejo de exigirme y presionarme por querer hacer las cosas perfectamente, sin ningún fallo.
    • …dejo que mi día a día vaya según algunos imprevistos, porque siempre pueden surgir, aunque ya haya planificado anteriormente mi semana.
    • …dejo ir a las personas que no me aportan, así que me aparto y continuo.
    • …dejo de evadirme y empiezo a expresarme con los seres a los que sí les importo.

    En resumen, ya me empiezo a apreciar, a querer y a amar y, por eso mismo, me estoy cuidando, pues estoy viviendo y expresando mis sentimientos, pongo límites a mis pensamientos negativos y hago nuevas actividades saliendo de mi zona de confort.

  • ¿Qué te escuece ahora?

    Actualmente me duele un poco la costilla izquierda, aunque voy bien derecha y estoy entera. ¿De qué no te has enterado todavía? La noticia se da por sí sola, pues Burlando el tiempo es mi última breve novela. ¿Cómo definirla? Supongo que ya se ha descrito por ella misma solo con el simple hecho de ir escribiéndola. Supongo que yo fui la narradora y la escritora, o ambas, el caso es que es complicado encajarla en un único cajón, pues podría interpretarse desde varias perspectivas o desde una sola, ¿Te animas a descubrirla?

    Me apetece destacar que ha sido una de las más íntimas, sí, por su necesidad, es decir, por mi urgencia de ir sacando y soltando lo que tenía dentro, pues iba tan arraigada al pasado a mi ser interno…

    Comprendo que estoy ensombreciendo aún más el tema, que estoy descosiendo o pintando a pinceladas cada vez más alocadas, el intento por esclarecer. ¿El qué? Ya ni lo sé, pero, bueno, siempre puedes preguntarme y, probablemente, te resuelva tus dudas o inquietudes.

    Nos vamos leyendo, que abunde el amor propio, y que sea tan sano que te haga florecer.

  • ¿Cómo perder el tiempo?

    Tan sencillo como ir a comerse las bocanadas de aire en el mar, observar el horizonte y creerse que todo está bien. Por un instante, aunque sea efímero, lo es, pues vas creándote en un vaivén sereno y es el más bonito, y sano. Perder el tiempo consiste en perderse a una también, o creer que estás perdiéndote. Solo necesitas abrir los ojos otra vez, agarrar la perdiz, dejarla que vuela más allá del cielo, arrasando las nubes de algodón, y volar, o ir volando.

    Hacía tantos días que me sentía de aquella forma, no sé cuál, simplemente estaba más que era. La verdad es que hay veces que ni te percatas de que estás siendo en un gerundio sempiterno, brillando al lado contrario de las montañas.

    Y, oye, ¿Cómo se siente ir perdiendo tanto el tiempo? Calcúlame los segundos, luego ya hablamos o nos ponemos a contarnos cuentos, de aquellos que están a rebosar de mentiras eternas, pero infinitas. ¿Cuando éramos niños qué? Pues nada, y con todo ello, perdíamos tanto el tiempo, invirtiendo en un nosotros con una amplia sonrisa.

    Pero aquí sigo, perdiéndome en mí: es un acto de valentía muy hermoso, ¿O no? Porque mientras te caes en picado y verticalmente, al cabo de varios daños, te das cuenta de las alarmas, y de tus cuentas pendintes contigo misma. Así que, bueno, no sé qué será ni cómo, solo siento que voy viviendo al son de mi corazón.

    ¿Ahora? Un nuevo punto, y seguido, y a seguir perdiendo el tiempo.

  • ¿Cómo empezar un blog de escritura?

    Escribiendo. Esa es la clave.

    Además, se necesita una plataforma donde poder publicar como, por ejemplo, WordPress. Hay unas cuantas, pero os recomiendo WordPress. ¿Por qué? Porque es sencillo y se adapta a cada usuario dependiendo de qué estilo de página web queráis crear.

    ANTES DE LA PÁGINA WEB

    Antes de crear la página web tenemos que tener en cuenta dos factores:

    • Si la escritura es nuestra pasión y, como consecuencia positiva, escribimos casi cada día. Es decir, si tenemos el hábito de escribir.
    • Si leemos con frecuencia.

    Claro que cualquier persona se puede crear un blog, pero si vamos a crearlo sobre escritura es importante tener esos dos factores a favor. Más que nada porque será más fácil.

    PASOS PARA CREAR UNA PÁGINA WEB

    1. Darse de alta en una plataforma. Como ejemplo pondré wordpress.com.
    2. Escoger un dominio. En primer lugar, hay que ser creativos y el dominio que escogéis tiene que identificarse con lo que publicaréis, sino no tiene ningún sentido.
    3. Elegir un plan. Para empezar os recomiendo el gratuito. Si a largo plazo aumentáis el tráfico y los seguidores, replantearos cosas.
    4. Utilizar un tema. Cualquiera, no es necesario usar uno específico. Eso sí, utilizad uno con el que os sintáis cómodos.

    Y AHORA QUE YA CREÉ LA PÁGINA WEB, ¿QUÉ?

    Pues toca pensar cómo queréis organizar vuestras páginas y entradas.

    Para empezar, con tres páginas es suficiente:

    • Página 1: presentación.

    Aquí os presentáis. Explicáis quienes sois, de dónde venís y cuál es vuestro objetivo con el blog.

    • Página 2: entradas.

    Esta sería la página estática donde publicáis equis veces a la semana vuestros posts. Si habéis decidido escribir cuentos, porque así será la temática de vuestro proyecto, pues irán saliendo en la página estática, por ejemplo, cada lunes y miércoles a las 15 h de la tarde.

    • Página 3: contacto.

    Es interesante que los lectores se puedan poner en contacto con vosotros vía e-mail o mediante un formulario de contacto.

    PUNTOS IMPORTANTES

    La organización

    Es muy importante tener un orden y organizaros ya sea mediante una agenda, Google Calendar…

    ¿Cómo me organizo yo?

    Utilizo Google Calendar, donde en él tengo distintos calendarios: mi calendario personal, el calendario de perezitablog y otros calendarios. Dentro de cada calendario lo tengo dividido en distintas categorias.

    Categorias de mi calendario personal

    Me sirve para organizar mi tiempo y saber qué tareas debo hacer y en qué momento. Por ejemplo, si cada lunes, miércoles y viernes publico un post a las 20 h de la noche, tengo que preparalo con antelación. Por eso, me programo un recordatorio que cada lunes, miércoles y viernes publico un post y, además, me programo cuándo tengo que escribirlo. En mis momentos libres, me pongo a ello y para eso necesito:

    • Una idea.
    • Desarrollar la idea, es decir, escribir un pequeño esquema o esbozo.
    • Escribir el post.
    • Editarlo y poner los detalles (fotografías, links, vídeos…).
    • Programarlo.

    Como comprenderéis, hay un trabajo de campo antes de que el post salga publicado.

    La perseverancia, el esfuerzo y la ilusión

    Son muy importantes para tirar hacia delante un blog. Sin ello sería imposible. Si no hay constancia, ni esfuerzo y se pierde la ilusión, el blog irá a pique.

    ¿Por qué tengo un blog?

    Porque me apasiona la literatura. Me gusta todo lo que comporta llevar un blog: desde su creación hasta la publicación de cada post. Simplemente me interesa y, con eso, ya he ganado mucho.

    Así que si decidís crearos un blog, hacedlo porque hay una ilusión detrás.

    Ser vosotros mismos

    Esto es lo que dará un toque personalizado a vuestro proyecto. Si sois creativos, bohemios, minimalistas… eso se reflejará. Es decir, dependiendo de vuestro carácter, de vuestra forma de ser, le daréis un toque u otro a la página web. También dependerá, obviamente, de la temática dentro de la escritura. Si escribiréis post diarios sobre sentimientos y emociones, si escribiréis de algo más genérico u os centraréis en aquello específico.

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    CONCLUSIÓN

    No rendirse. Muchas veces se empieza con muchas ganas y fuerza y acaba siendo un desastre. «Arrancada de caballo y frenado de burro», que se dice, ¿No? Hay que ir paso a paso, con objetivos claros y metas a corto plazo y sin desistir. Porque el primer año será duro ya sea por falta de lectores, porque no se os apoya lo suficiente… Lo que sea. Pero con el tiempo, esa frustración irá disminuyendo. Porque si uno quiere, uno puede.

    PD: Gracias por leerme,

    ¡Nos leemos!