Pliegues en mi piel,
en mi corazón,
y en mi mente.
Y arte con sólo un pincel;
dibújame,
entre sombras y luces.
Mi rostro demacrado;
ojeras, y mi taza de leche aún sin terminar.
Me observo en el espejo,
mi reflejo tiene miedo.
Porque se arrastra por las mañanas,
en bucle.
Y se piensa,
y se imagina en otra vida.


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