Categoría: Escritura

  • Los mejores libros sobre escritura creativa

    Los mejores libros sobre escritura creativa

    Introducción

    La escritura creativa se aprende escribiendo, pero también leyendo, analizando y observando cómo otros autores construyen sus historias.

    Un buen libro sobre escritura puede ayudarte a desbloquear una idea, comprender mejor la narrativa o simplemente encontrar nuevas formas de enfrentarte a una página en blanco.

    Por eso he preparado esta selección de libros sobre escritura creativa para diferentes necesidades y niveles.

    ¿Qué puedes aprender con un libro de escritura creativa?

    Dependiendo del título, puedes encontrar recursos para trabajar:

    • Creatividad;
    • Personajes;
    • Diálogos;
    • Estructura;
    • Estilo;
    • Descripción;
    • Planificación;
    • Bloqueo del escritor.

    No todos los libros sirven para todo el mundo.

    Por eso, más que buscar “el mejor libro de escritura creativa”, creo que merece la pena preguntarse:

    ¿Qué quiero mejorar?

    Para empezar: Mientras escribo, de Stephen King

    Si estás empezando a escribir, este puede ser uno de los primeros libros que recomendaría.

    Combina experiencias personales con reflexiones sobre el oficio de escribir.

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    Para trabajar la estructura: El viaje del escritor

    Christopher Vogler explica el viaje del héroe y sus diferentes etapas.

    Puede ser especialmente interesante para quienes tienen una historia pero no saben cómo estructurarla.

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    Para desarrollar la creatividad

    Este tipo de obras pueden ser muy útiles cuando buscas:

    • Ideas nuevas;
    • Ejercicios;
    • Prompts;
    • Superar bloqueos;
    • Escribir con más frecuencia.

    Para aprender narrativa

    Manuales centrados en:

    • Estructura;
    • Personajes;
    • Puntos de vista;
    • Narrador;
    • Diálogos.

    Son especialmente interesantes cuando ya has empezado a escribir y quieres comprender mejor por qué determinadas historias funcionan.

    Recomiendo escritores como Virginia Woolf, Carlos Ruiz Zafón, Enrique Vila-Matas, Paul Auster, Jane Austen, Juan José Millás, entre otros.

    Conclusión

    No necesitas leer veinte libros sobre escritura para convertirte en lector, solo empaparte de literatura y desarrollar tu capacidad crítica y de análisis.

    Elige uno que responda a la pregunta que tienes ahora mismo y pon en práctica lo que aprendas.

    Después, cuando tu escritura evolucione, probablemente aparecerán nuevas preguntas.

    Y también nuevos libros.

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  • Cómo crear una rutina de escritura que realmente funcione

    Cómo crear una rutina de escritura que realmente funcione

    Introducción

    Uno de los consejos que más se repite cuando alguien quiere escribir un libro es: escribe todos los días.

    Sin embargo, la realidad es que no siempre resulta tan sencillo.

    Trabajo, estudios, obligaciones o simplemente el cansancio pueden hacer que encontrar un momento para escribir parezca imposible.

    La buena noticia es que una rutina de escritura no consiste en escribir durante horas cada día, sino en encontrar un ritmo que puedas mantener en el tiempo.

    En este artículo comparto algunas ideas que pueden ayudarte a crear una rutina de escritura realista y sostenible.


    ¿Por qué es importante tener una rutina?

    La inspiración puede ayudarnos a empezar una historia.

    La rutina es la que nos ayuda a terminarla.

    Cuando escribir se convierte en un hábito, resulta mucho más fácil avanzar incluso en esos días en los que la motivación no acompaña.


    1. Empieza con objetivos pequeños

    Uno de los errores más habituales consiste en proponerse escribir miles de palabras cada día.

    En muchas ocasiones eso solo consigue generar frustración.

    Es preferible empezar con objetivos sencillos.

    Por ejemplo:

    • escribir durante veinte minutos;
    • completar una escena;
    • revisar un capítulo;
    • escribir quinientas palabras.

    Lo importante es mantener la constancia.


    2. Encuentra tu mejor momento

    No todas las personas escribimos igual.

    Hay quien necesita el silencio de la madrugada.

    Otras personas prefieren escribir por la mañana o aprovechar pequeños momentos durante la tarde.

    No existe una hora perfecta.

    Existe la que mejor funciona para ti.


    3. Crea un espacio cómodo

    No hace falta disponer de un despacho.

    Basta con un lugar donde puedas concentrarte.

    Un escritorio ordenado, una silla cómoda y un entorno con pocas distracciones suelen ser suficientes.


    4. Elimina las distracciones

    Las notificaciones del móvil, las redes sociales o el correo electrónico pueden romper fácilmente el ritmo de escritura.

    Cuando escribo, intento centrarme únicamente en el texto.

    Aunque solo sean veinte o treinta minutos.


    5. No esperes a sentir inspiración

    Uno de los mayores aprendizajes que deja la escritura es que la inspiración aparece muchas veces mientras trabajamos.

    Esperar el momento perfecto puede hacer que una historia nunca llegue a escribirse.


    6. Acepta que habrá días mejores que otros

    Habrá jornadas en las que escribir resulte sencillo.

    Y otras en las que apenas avances unas líneas.

    Eso también forma parte del proceso.

    Lo importante es no abandonar por un día complicado.


    7. Celebra los pequeños avances

    Terminar un capítulo.

    Resolver una escena.

    Escribir quinientas palabras.

    Todo suma.

    Las novelas se construyen poco a poco.


    ¿Cómo es mi rutina de escritura?

    Cada escritor desarrolla sus propios hábitos.

    En mi caso, intento aprovechar los momentos del día en los que puedo concentrarme mejor y avanzar poco a poco en los proyectos que tengo abiertos.

    No siempre escribo la misma cantidad de palabras ni sigo un horario rígido.

    Lo que intento mantener es la constancia.

    Porque, al final, escribir una novela es más una carrera de fondo que un esprint.


    Conclusión

    No existe una rutina perfecta.

    Existe aquella que se adapta a tu vida y que puedes mantener durante semanas, meses o incluso años.

    Es mejor escribir un poco cada día que intentar hacerlo todo de una vez.

    Con el tiempo descubrirás que las historias avanzan gracias a los pequeños pasos, no a los grandes impulsos.


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  • El mejor portátil para escritores (2026): guía para elegir el ideal

    El mejor portátil para escritores (2026): guía para elegir el ideal

    Introducción

    Elegir un portátil para escribir no consiste en comprar el modelo más potente ni el más caro. Para la mayoría de escritores, lo realmente importante es disponer de un equipo cómodo, ligero y fiable que permita concentrarse en lo esencial: escribir.

    Si pasas varias horas al día redactando artículos, escribiendo una novela o trabajando en distintos proyectos, contar con un buen portátil puede hacer que la experiencia sea mucho más agradable.

    En esta guía recopilo las características que considero más importantes y algunos de los modelos que recomendaría a cualquier escritor en 2026.


    ¿Qué necesita realmente un escritor en un portátil?

    Antes de hablar de modelos concretos, merece la pena hacerse una pregunta:

    ¿Qué tareas realiza normalmente un escritor?

    La mayoría utilizamos el portátil para:

    • escribir novelas o artículos;
    • investigar;
    • navegar por Internet;
    • organizar proyectos;
    • realizar videollamadas;
    • gestionar el correo electrónico.

    Esto significa que no hace falta comprar un ordenador pensado para videojuegos o edición de vídeo profesional.


    ¿Qué características debería tener un portátil para escribir?

    Peso

    Si acostumbras a escribir fuera de casa, un portátil ligero será mucho más cómodo.

    Un equipo entre 1 y 1,5 kg suele ofrecer un buen equilibrio entre comodidad y autonomía.


    Autonomía

    Poder escribir durante varias horas sin depender del cargador es una gran ventaja.

    Hoy en día existen modelos que superan fácilmente las diez horas de uso.


    Teclado cómodo

    Si escribes miles de palabras cada semana, el teclado es uno de los elementos más importantes.

    Un buen recorrido de las teclas y una distribución en español pueden marcar la diferencia.


    Pantalla

    No es necesario tener una pantalla enorme.

    Entre 13 y 14 pulgadas suele ser suficiente para la mayoría de escritores.

    Además, un panel con buena resolución reduce la fatiga visual.


    Rendimiento

    Programas como Word, Scrivener, Google Docs o Notion no requieren un ordenador especialmente potente.

    Un procesador moderno, 16 GB de memoria RAM y un disco SSD ofrecen un rendimiento más que suficiente para la mayoría de usuarios.


    Mis recomendaciones

    Apple MacBook Air M4 ⭐

    Es uno de los mejores portátiles para quienes escriben muchas horas.

    Ventajas

    • Muy ligero.
    • Excelente autonomía.
    • Pantalla de gran calidad.
    • Teclado muy cómodo.
    • Funcionamiento silencioso.

    Ideal para

    Escritores que buscan un portátil fiable para muchos años.

    Modelo recomendado:

    Apple MacBook Air 13″ M4 – 16 GB RAM – 512 GB SSD

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    ASUS Zenbook 14

    Una excelente alternativa para quienes prefieren Windows.

    Ofrece un buen equilibrio entre rendimiento, autonomía y peso.

    Modelo recomendado:

    ASUS Zenbook 14 OLED – Intel Core Ultra 7 – 16 GB RAM – 512 GB SSD

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    Lenovo Yoga Slim

    Muy recomendable si buscas comodidad y una buena relación calidad-precio.

    Modelo recomendado:

    Lenovo Yoga Slim 7 – AMD Ryzen 7 – 16 GB RAM – 512 GB SSD

    👉 Ver precio en Amazon


    Acer Swift Go

    Una opción interesante para presupuestos más ajustados.

    Modelo recomendado:

    Acer Swift Go 14 – Intel Core Ultra 5 – 16 GB RAM – 512 GB SSD

    👉 Ver precio en Amazon


    ¿Mac o Windows?

    No existe una respuesta universal.

    Si ya utilizas un ecosistema Apple, probablemente un MacBook resulte la opción más cómoda.

    Si prefieres Windows o utilizas programas específicos, encontrarás excelentes alternativas con un precio muy competitivo.

    Lo importante no es el sistema operativo, sino sentirse cómodo escribiendo.


    ¿Cuál elegiría yo?

    Si el presupuesto lo permite, elegiría el MacBook Air M4.

    Combina ligereza, autonomía y un teclado excelente para quienes pasan muchas horas escribiendo.

    Si buscas una opción con Windows, el ASUS Zenbook 14 me parece una de las alternativas más equilibradas.


    Conclusión

    No hace falta comprar el portátil más potente del mercado para escribir una buena historia.

    Lo importante es disponer de un equipo cómodo, fiable y que te permita centrarte en lo verdaderamente importante: las palabras.

    Al final, el mejor portátil para un escritor será siempre aquel que haga que escribir resulte sencillo y agradable.


    ¿Cuánto dinero necesita gastar realmente un escritor?

    Podrías explicar algo como:

    • Menos de 700 €: suficiente para empezar si escribes en Word o Google Docs.
    • 700-1.200 €: el equilibrio entre calidad, comodidad y durabilidad.
    • Más de 1.200 €: recomendable si buscas un equipo para muchos años o ya trabajas a diario escribiendo.

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  • El mejor teclado para escribir durante horas (2026): guía para escritores

    El mejor teclado para escribir durante horas (2026): guía para escritores

    Introducción

    Cuando pensamos en mejorar nuestra forma de escribir, solemos centrarnos en el portátil o en la aplicación que utilizamos. Sin embargo, hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido: el teclado.

    Si pasas varias horas al día escribiendo, un teclado cómodo puede marcar la diferencia. No solo mejora la experiencia de escritura, sino que también ayuda a reducir la fatiga en las manos y las muñecas.

    En esta guía comparto qué características considero importantes y qué teclados recomendaría a cualquier escritor.


    ¿Realmente importa el teclado?

    Depende del uso que le des.

    Si escribes de forma ocasional, probablemente cualquier teclado sea suficiente.

    Pero si dedicas varias horas al día a escribir artículos, relatos o novelas, la comodidad empieza a ser un factor importante.

    Un buen teclado puede ayudarte a:

    • escribir durante más tiempo con comodidad;
    • reducir la fatiga;
    • mejorar la velocidad de escritura;
    • disfrutar más del proceso.

    ¿Qué características debería tener un teclado para escribir?

    Antes de hablar de modelos concretos, merece la pena fijarse en algunos aspectos.

    Comodidad

    Es el factor más importante.

    Cada persona escribe de una forma diferente, por lo que no existe un teclado perfecto para todo el mundo.


    Distribución en español (ISO)

    Si escribes en español o en catalán, recomiendo elegir un teclado con distribución ISO y tecla Ñ.

    Resulta mucho más cómodo para escribir con normalidad.


    Con cable o inalámbrico

    Los dos funcionan perfectamente.

    Personalmente me gusta que el escritorio tenga pocos cables, por lo que los modelos inalámbricos suelen resultar más cómodos.


    Tamaño

    Existen distintos formatos.

    • Completo.
    • TKL (sin teclado numérico).
    • Compacto.

    Para escribir novelas o artículos, un teclado TKL suele ofrecer un buen equilibrio entre espacio y comodidad.


    Mis recomendaciones

    Logitech MX Keys S ⭐

    Es uno de los teclados más recomendados para quienes escriben muchas horas.

    Ventajas

    • Muy cómodo.
    • Excelente autonomía.
    • Silencioso.
    • Compatible con varios dispositivos.

    Ideal para

    Escritores, estudiantes y profesionales que pasan muchas horas escribiendo.

    Modelo:


    Logitech Pebble Keys 2

    Una alternativa más compacta y económica.

    Perfecta si buscas un escritorio minimalista.

    Modelo:


    Logitech K380

    Uno de los teclados Bluetooth más populares.

    Muy ligero y fácil de transportar.

    Modelo:


    Keychron K3

    Si prefieres un teclado mecánico, Keychron ofrece una excelente experiencia de escritura sin resultar excesivamente ruidoso.

    Modelo:


    ¿Teclado mecánico o de membrana?

    No existe una respuesta correcta.

    Mecánico

    Ventajas

    • Mayor sensación al escribir.
    • Muy duradero.
    • Gran precisión.

    Inconvenientes

    • Más caro.
    • Puede hacer más ruido.

    Membrana

    Ventajas

    • Más silencioso.
    • Más económico.
    • Ligero.

    Inconvenientes

    • Menor sensación táctil.

    ¿Cuál elegiría yo?

    Si tuviera que recomendar solo uno, probablemente elegiría el Logitech MX Keys S.

    Ofrece un excelente equilibrio entre comodidad, calidad de construcción y experiencia de escritura.

    Si el presupuesto es más ajustado, el Logitech Pebble Keys 2 también me parece una muy buena opción.


    Conclusión

    No necesitas el teclado más caro del mercado para escribir una buena novela.

    Lo importante es encontrar uno con el que te sientas cómodo y que te permita escribir durante horas sin molestias.

    Al final, las mejores historias no dependen del teclado, pero un buen teclado sí puede hacer que escribir resulte mucho más agradable.


    ¿Qué teclado utilizo yo?

    Aunque sea breve, explicar qué teclado usas tú (o cuál piensas utilizar y por qué, siendo transparente) aporta un toque personal que muchos artículos de afiliación no tienen. Refuerza la confianza del lector y hace que el contenido se perciba como una recomendación basada en experiencia o en un criterio razonado, no solo en especificaciones técnicas.


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  • Las mejores aplicaciones para escribir novelas (2026): guía para escritores

    Las mejores aplicaciones para escribir novelas (2026): guía para escritores

    Escribir una novela no depende de la aplicación que utilices. Una buena historia puede comenzar en una libreta, en un documento de Word o incluso en una nota del móvil.

    Sin embargo, cuando el proyecto empieza a crecer, contar con una herramienta que te ayude a organizar capítulos, personajes o escenas puede marcar la diferencia.

    En este artículo recopilo algunas de las mejores aplicaciones para escribir novelas en 2026, tanto si estás empezando como si ya llevas tiempo escribiendo.


    ¿Es necesario utilizar una aplicación específica para escribir?

    No.

    Durante años, muchos escritores han utilizado simplemente Microsoft Word o Google Docs para escribir sus libros.

    La diferencia aparece cuando empiezas a trabajar con proyectos largos.

    Una novela puede incluir:

    • decenas de capítulos;
    • personajes;
    • cronologías;
    • lugares;
    • notas;
    • documentación.

    En ese momento resulta útil disponer de una aplicación que facilite la organización.


    1. Scrivener

    Si preguntas a escritores qué aplicación utilizan para escribir novelas, probablemente Scrivener sea una de las respuestas más repetidas.

    Su principal ventaja es que permite organizar toda la novela desde un mismo lugar.

    Puedes:

    • dividir el manuscrito en escenas;
    • mover capítulos fácilmente;
    • crear fichas de personajes;
    • guardar documentación;
    • establecer objetivos de escritura.

    Ventajas

    • Muy completo.
    • Ideal para novelas largas.
    • Excelente organización.

    Inconvenientes

    • Requiere un pequeño periodo de aprendizaje.
    • Es de pago.

    Ideal para: escritores que trabajan en proyectos largos y necesitan una herramienta muy completa.

    Más información sobre Scrivener


    2. Google Docs

    Una de las opciones más sencillas.

    Su mayor ventaja es que guarda automáticamente todos los cambios y permite acceder al documento desde cualquier dispositivo.

    Además, resulta muy cómodo para compartir capítulos con lectores beta o correctores.

    Ventajas

    • Gratuito.
    • Guardado automático.
    • Trabajo colaborativo.

    Inconvenientes

    • La organización de novelas largas puede resultar limitada.

    Ideal para: quienes buscan simplicidad y trabajan desde varios dispositivos.

    Más información sobre Google Docs


    3. Microsoft Word

    Probablemente sea el programa más conocido.

    Sigue siendo una excelente opción para escribir novelas, especialmente si ya estás acostumbrado a utilizarlo.

    Aunque no ofrece las funciones de organización de Scrivener, continúa siendo una herramienta muy sólida.

    Ventajas

    • Muy conocido.
    • Compatible con prácticamente cualquier formato.
    • Perfecto para revisar manuscritos.

    Inconvenientes

    • Organización limitada para proyectos complejos.

    Más información sobre Microsoft Word


    4. Notion

    Notion no está pensado exclusivamente para escribir novelas, pero puede convertirse en un excelente centro de organización.

    Muchos escritores lo utilizan para crear:

    • fichas de personajes;
    • líneas temporales;
    • planificación;
    • documentación;
    • calendarios.

    Personalmente lo considero más una herramienta complementaria que un sustituto del procesador de textos.

    Descubre todas las funciones de Notion


    5. Obsidian

    Obsidian ha ganado mucha popularidad entre escritores durante los últimos años.

    Su sistema de notas conectadas permite relacionar personajes, lugares, ideas y escenas de una forma muy visual.

    Puede resultar especialmente útil para novelas con universos complejos.

    Descubre más de Obsidian


    6. Ulysses

    Si utilizas dispositivos Apple, Ulysses es una de las alternativas más elegantes.

    Su interfaz minimalista ayuda a concentrarse únicamente en la escritura.

    Es especialmente popular entre escritores que prefieren un entorno limpio y sin distracciones.

    Descubre todos los detalles de Ulysses


    ¿Cuál elegiría yo?

    No existe una aplicación perfecta para todo el mundo.

    Mi recomendación sería:

    • Si estás empezando: Google Docs o Microsoft Word.
    • Si escribes novelas largas: Scrivener.
    • Si necesitas organizar muchos proyectos: Notion.
    • Si trabajas únicamente con dispositivos Apple: Ulysses.
    • Si buscas conectar ideas y documentación: Obsidian.

    Lo importante no es utilizar la aplicación más completa, sino aquella que te permita escribir con comodidad y mantener una rutina constante.


    Lo que realmente necesita un escritor

    Es fácil pensar que necesitamos la aplicación perfecta para empezar a escribir.

    Sin embargo, ninguna herramienta sustituirá el hábito de sentarse delante del teclado.

    Una buena historia siempre dependerá más de la constancia que del programa que utilices.

    Empieza con la aplicación que tengas disponible hoy y, si con el tiempo notas que se te queda pequeña, siempre podrás cambiar a otra más completa.


    Conclusión

    Todas las aplicaciones que hemos visto pueden ayudarte a escribir una novela.

    La mejor elección dependerá de tu forma de trabajar, del tipo de proyecto que tengas entre manos y del nivel de organización que necesites.

    Mi consejo es probar varias opciones y quedarte con aquella que haga que escribir resulte más sencillo, no más complicado.

    Al final, la mejor aplicación será siempre la que te ayude a terminar tu historia.


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  • El modo, por Gérard Genette

    El modo, por Gérard Genette

    Introducción

    Gérard Genette en el «Discurso del relato», nos explica cómo funciona el modo. En la entrada anterior hemos introducido los conceptos sobre el orden, la duración y la frecuencia del relato, pero nos faltaba el modo. Así que, a continuación, nos centraremos en desarrollarlo.

    1. ¿Qué es el modo?

    Para empezar, el modo es el verbo, que cambia según el punto de vista. Cabe destacar que el objetivo del relato es contar una historia.

    En el relato, la narración tiene diferencias graduales, que son expresadas por la variación de modales. Entonces depende de distintas perspectivas.

    2. Las tres clasificaciones

    A lo largo de la historia de la literatura, surgieron varios problemas para explicar e intentar agrupar los modos narrativos. Así pues, hay varias clasificaciones. Explicaremos tres: según Platón, según Bertil Romper basada en la tipología de Stenzel, y una última, simplificada en tres términos.

    La primera clasificación, la de Platón, se centra en relato puro versus la mímesis.

    • El relato puro es la narración donde el poeta habla en su propio nombre siendo él. Depende de la relación entre emisor-receptor. Y consiste en decir lo máximo con el mínimo de palabras posible. Por tanto, es un relato de sucesos.
    • La mímesis (imitación) es la narración donde habla el personaje a través del poeta. Se trata de una imitación absoluta. Consiste en ofrecer la máxima información con el mínimo informador. Para ello, hay tres estados del discurso:
      • El discurso narrativizado que es el discurso relatado. Se caracteriza por narrar un suceso puro.
      • El discurso transpuesto al estilo indirecto que es aquel discurso donde el lector lo puede interpretar a su libre albedrío. Por tanto, es poco fiel.
      • Y el discurso mimético, metodología rechazada por Platón, que es donde el narrador cede de forma literal su discurso al personaje. Ejemplos claros son la epopeya y, a posteriori, la novela moderna. Dentro de la mímesis, en el género dramático, de finales del siglo XIX, surge la «mímesis de doble grado», es decir, la «imitación de la imitación». Así pues, en aquella época de finales de siglo la escena novelesca se consideraba como la «copia de la escena dramática». Lo podemos denominar como «monólogo interior» o, mejor escrito, como discurso inmediato.

    La segunda clasificación por Bertil Romper en 1962, basada en la tipología de Stenzel, la cual retoma, se divide en varias perspectivas.

    • El relato con autor omnisicente, donde el narrador lo sabe todo porque conoce los pensamientos, sentimientos y acciones de todos los personajes, incluso los hechos pasados y futuros.
      • Ejemplo: el narrador de Los Miserables de Víctor Hugo.
    • El relato con punto de vista, donde el narrador limita su conocimiento a la perspectiva de uno o varios personajes. Por tanto, narra lo que ese personaje ve, oye o siente, creando un efecto de cercanía y subjetividad.
      • EjemplO: en Madame Bovary, la narración se filtra mediante la mirada de Emma y su entorno.
    • El relato objetivo, donde el narrador actúa como un observador externo porque describe solo lo que puede verse o escucharse, sin acceder a la mente de los personajes.
      • Ejemplo: en varios cuentos de Ernest Hemingway, el narrador relata acciones y diálogos sin entrar en pensamientos.
    • Y el relato en primera persona, donde el narrador participa en la historia y la cuenta desde su propio punto de vista («yo»).
      • Ejemplo: en El guardián entre el centeno Holden Caulfield narra su propia experiencia.

    Y, la tercera clasificación, es la simplificada en tres términos.

    • La perspectiva subjetiva es donde el narrador sabe más que el personaje.
    • La perspectiva neutra es donde el narrador sabe lo mismo que el personaje.
    • La perspectiva objetiva es donde el narrador sabe menos que el personaje.

    Finalmente, las focalizaciones, un recurso retórico, son una de las subclases dentro del mundo del discurso del relato. Hay tres tipos:

    • El relato no focalizado o con focalización cero. Se encuentra en el relato clásico.
    • El relato con focalización interna. Se encuentra en la novela de carácter espistolar.
    • El relato con focalización externa. Se encuentra en la novela histórica.

    Además, las focalizaciones pueden alterarse, porque son «infracciones aisladas», según Gérard Genette. Hay dos tipos: la paralipsis y la paralepsis.

    • La paralipsis es la anticipación del «héroe focal«, donde el narrador lo disimula al lector.
    • La paralepsis es el «exceso de información y consiste en la incursión de «la conciencia de un personaje (…)»

    3. ¿Para qué sirve el modo?

    El modo es otra de las características que sirve como forma de análisis del relato desde el enfoque teórico basado en Gérard Genette. Por tanto, es útil para analizar cómo se cuenta una historia.

    Mientras el tiempo organiza los hechos (orden, duración, frecuencia), el modo determina la forma en que esos hechos son percibidos: qué se muestra, qué se oculta, desde qué perspectiva emocional o cognitiva se filtra la narración.

    4. ¿Cómo aplicarlo a la escritura creativa?

    En la práctica, el modo narrativo es una herramienta fundamental para construir la voz y la experiencia del lector:

    • Permite decidir desde dónde se cuenta la historia (narración omnisciente, interna, objetiva o en primera persona).
    • Ayuda a controlar la distancia narrativa: si el lector está dentro del personaje o si observa desde fuera.
    • Facilita crear efectos de empatía, misterio o tensión, según la información que se ofrece o se retiene.

    Por ejemplo:

    • Un modo omnisicente puede generar profundidad moral y amplitud temporal.
    • Un modo interno o con punto de vista intensifica la identificación emocional.
    • Un modo objetivo produce realismo o frialdad deliberada.

    Conclusión

    En resumen, el modo es una de las categorías fundamentales de análisis narrativo según el enfoque teórico de Gérard Genette, junto con el tiempo y la voz.

    Y además de su valor analítico, es una herramienta práctica de creación, porque conocer el modo te permite elegir cómo contar para lograr el efecto que buscas en tu lector.

  • El arte de contar: orden, duración y frecuencia del relato

    El arte de contar: orden, duración y frecuencia del relato

    Introducción

    En la siguiente entrada nos centraremos en el ensayo «El discurso del relato» de Gérard Genette, teórico literario francés del siglo XX, quien se enfocó en explicar la narratología desde un punto de vista formal, porque se centra en el formalismo ruso y el estructuralismo francés.

    El formalismo ruso fue el movimiento que inauguró la teoría literaria del siglo XX, aunque fue breve, a causa de motivos políticos.

    El estructuralismo francés fue la escuela dirigida por Ferdinand de Saussure, posteriormente desarrollada por Lévi Strauss. Básicamente estudia varios sistemas divididos en elementos que están relacionados entre ellos.

    Así pues, aquí no explicaremos de dónde proviene la literatura si no que ofreceremos varias herramientas para poder comprender, analizar y aplicar en nuestro discurso narrativo, desde una perspectiva objetiva.

    1. Concepto del relato (3 sentidos principales)

    El relato se puede utilizar en tres sentidos principales: desde un uso común, desde un uso corriente y desde el uso más antiguo.

    En el uso común relatar consiste en enunciar narrativamente donde el relato se va construyendo por un suceso o diferentes sucesos. Un ejemplo es «El relato de Ulises» en la «Odisea».

    En el uso corriente el relato está formado por una sucesión de acontecimientos ya sean reales o ficticios. Un ejemplo son las aventuras de Ulises tras la caída de Troya.

    Y, en el uso más antiguo, relatar significa narrar, donde alguien cuenta algo. Ese acto es una enunciación narrativa. Como ejemplo tenemos a Ulises relatando sus aventuras ante los feacios, que eran aquellos pueblos con ciudades amuralladas y campos cultivados.

    2. Objeto de estudio: discurso narrativo

    El escritor y crítico francés del siglo XX, Marcel Proust, importante revolucionario de su época en la literatura, la filosofía y la teoría del arte, analiza el discurso narrativo clásico y su funcionamiento. Para ello estudia el discurso en sí, es decir,  el texto narrativo: los acontecimientos que se relatan, relaciona el discurso con su producción y desarrolla tres conceptos clave (historia, relato y narración).

    En primer lugar, el discurso narrativo está enlazado en cómo se produce tal texto. Entonces, esta producción se presenta o de forma real o de forma ficticia.

    • Producción de forma real: cuando alguien cuenta como, por ejemplo, Homero recitando en la «Ilíada».
    • Producción de forma ficticia: cuando dentro del propio texto el personaje es quien narra. Por ejemplo, cuando Ulises cuenta sus aventuras en la «Odisea».

    Cabe destacar que en ambos casos lo importante es el acto de narrar.

    En segundo lugar, los conceptos clave de la realidad narrativa son la historia, el relato y la narración.

    • La historia es el contenido narrativo, es decir, lo que sucede dentro de la narración. Corresponde a la diégesis, que son los acontecimientos, los personajes, los lugares y las acciones. Por ejemplo, cuando Ulises hace el viaje desde Troya hasta Ítaca, superando varias pruebas y aventuras.
    • El relato es el discurso, el significante de la historia, es decir, lo que la caracteriza. Por eso mismo, incluye la organización de los hechos, su orden, sus pausas… Por ejemplo, cuando Homero narra los sucesos de forma anacrónica y, para ello, va introduciendo analepsis y prolepsis.
      • Analepsis: retrospecciones. Es un recurso narrativo que interrumpe la historia para regresar al pasado y contar hechos anteriores al momento principal del relato. Por ejemplo, contar un recuerdo de la infancia del protagonista. (Salto al pasado).
      • Prolepsis: anticipaciones. Es un recurso narrativo que adelanta los hechos futuros respecto al momento de la narración. Por tanto, anticipa lo que va a ocurrir después. Por ejemplo, un narrador que anuncia el destino final de un personaje. (Salto al futuro).
    • Y la narración es el proceso en sí de contar, es decir, de narrar. Puede ser real o ficticio y, por tanto, se produce el discurso.

    En resumen, la historia es lo que sucede, el relato cómo se cuenta la historia y, la narración, es el acto de contar. Estas tres formas unificadas son el núcleo del análisis narrativo.

    3. Categorías narrativas, según Tzvetan Todorov (1966)

    Según Tzvetan Todorov, teórico literario búlgaro de los años setenta, quien se nacionalizó en Francia, define las categorías narrativas, clasificándolas en el tiempo, el aspecto y el modo.

    • El tiempo son las relaciones que hay entre el tiempo de la historia y la del discurso. Por tanto, son cómo se ordenan, alargan, acortan o repiten los acontecimientos en el relato. Un ejemplo es cuando Ulises cuenta retrospectivamente (analepsis) sus aventuras después de la caída de Troya. En este caso, el orden es anacrónico: la cronología de los hechos es irreal.
    • El aspecto es la forma en la que se percibe la historia por el narrador. Tiene relación con el punto de vista, es decir, lo que se narra y lo que no y desde qué perspectiva. Por ejemplo, en «Madame Bovary» de Gustave Flaubert, los sucesos son vistos desde la protagonista Emma, por tanto, son hechos subjetivos, vistos desde una mirada romántica y frustrada.
    • Y el modo es el tipo de discurso del narrador que abarca los distintos grados entre el narrador y lo narrado. Por ejemplo, en «Crimen y castigo» de Dostoievski, el narrador va alternando entre el estilo omnisciente (modo directo) y la introspección psicológica de Raskólnikov (modo cercano al personaje).

    Así pues, el orden, la duración y la frecuencia equivalen al tiempo. El tiempo y el modo equivalen a la relación entre la historia y el relato. Y la voz es la relación entre la narración, el relato y la historia. Resumiendo, el tiempo es cómo se organizan los hechos narrados, el aspecto cómo son presentados y, el modo, cómo se expresan.

    4. Orden narrativo

    La relación que hay entre el tiempo de la historia y el tiempo del relato incluye el orden, la duración y la frecuencia. Para ello se utiliza el recurso narrativo denominado como anacronía, un recurso literario tradicional. La anacronía es la alteración entre el orden de la historia y el relato. Hay dos tipos: la analepsis y la prolepsis.

    • Analepsis (retrospección), que consiste en mirar al pasado, que se subdividen en grupos: la interna, la externa y la mixta y en si son completas o parciales.
      • Analepsis externas: sin interferir a la acción principal.
      • Analepsis internas: interfieren. 
        • Analepsis internas completivas: rellenan espacios en blanco.
        • Analepsis internas repetitivas: reiteran lo ya narrado.
    • Prolepsis (anticipación), que consiste en mirar al futuro.
      • Prolepsis externas: anticipan hechos después del final.
      • Prolepsis internas: cruzadas con la acción principal.
        • Prolepsis internas completivas: llenan espacios en blanco del futuro.
        • Prolepsis internas repetitivas: anuncian qué va a pasar.

    5. Competencia del lector y del autor

    En definitiva, el lector debe ser capaz de identificar anacronías, reconocer anticipaciones y retrospecciones y, por tanto, saber descifrar el código narrativo que organiza la historia. El autor, por su parte, tiene la libertad de jugar con esas expectativas, porque puede manipular la narración, crear falsas pistas o incluso engañar deliberadamente al lector mediante recursos narrativos. Concluyendo, el lector es quien interpreta y reconstruye, y el autor, en cambio, quien manipula y conduce.

  • ¿Cómo caracterizar a un personaje?

    ¿Cómo caracterizar a un personaje?

    1. Introducción: la importancia de la caracterización

    Para empezar, caracterizar significa construir la identidad de un personaje, que va más allá de la descripción física, porque incluye su personalidad, sus motivaciones, sus relaciones y su evolución. Así pues, gracias a la caracterización se pueden crear personajes verosímiles.

    2. Tipos de caracterización

    Hay dos tipos de caracterización, la directa y la indirecta. La caracterización directa, es aquella donde el narrador, incluso el propio personaje, ofrece información explícita sobre el personaje. Por ejemplo, «Era una mujer introvertida, creativa y con tendencia a que su mente se fuese por las nubes constantemente». Las ventajas de la caracterización directa son la claridad y la rapidez, porque se expresa sin tapujos y sin irse por las ramas. Aunque los riesgos que tiene son el poco dinamismo y exponer demasiado al personaje que se está describiendo.

    En segundo lugar, la caracterización indirecta, es aquella donde el lector tiene la capacidad por deducir los rasgos del personaje descrito a través de acciones, diálogos, pensamientos o reacciones. Un ejemplo es aquel personaje que mira detenidamente y anota en su libreta informaciones que para este son relevantes. Eso significa que es un personaje observador e introvertido. Las ventajas de la caracterización indirecta son la naturalidad, porque así el lector está implicado dentro de la narración, aunque podría llegar a ser demasiado sutil si no se equilibra bien y, entonces, el lector podría llegar a perderse.

    3. Técnicas según tres enfoques teóricos

    Según el primer filósofo, Aristóteles, representado por la teoría clásica, expresa en su obra la Poética, que en el drama los personajes son definidos por sus acciones, es decir, por lo que hacen y, consecuentemente, así son.

    Se basa en cuatro cualidades que son la bondad, la adecuación, la verosimilitud y la uniformidad, que sirven en la trama para manifestar la decisión que escoge el personaje ante varias situaciones y complicaciones.

    Según el escritor inglés Edward Morgan Forster, su teoría narrativa se fundamenta en dividir los personajes en planos y redondos. Los personajes planos son los sencillos porque carecen de contradicciones y solo tienen una única idea central. Así pues, no cambian, no evolucionan en la trayectoria de la narración.

    En cambio, los personajes redondos son los complejos porque poseen distintas características y matices en su personalidad, provocando verosimilitud. Así pues, cambian, evolucionan en el transcurso de la narración.

    Por tanto, los personajes planos se equiparan a los «personajes secundarios» y, los personajes redondos, a los «personajes principales».

    Y, por último, según la psicología narrativa actual, varios teóricos contemporáneos argumentan que, cuando un personaje tenga más conflictos internos, contradicciones y evoluciones, significa que más creíble es. Uno de los ejemplos sobre un personaje verosímil es la protagonista de «Ha anat així» de Natàlia Ginzburg, una obra ejemplar, quizás poco conocida, que recomiendo encarecidamente leerla.

    4. Recursos para caracterizar a un personaje

    Para caracterizar a un personaje es imprescindible la descripción física y la psicológica, el entorno y su contexto, el lenguaje y su comportamiento y varias técnicas narrativas específicas, tal como explica Gérard Genette, que profundizaremos en su teoría en otra entrada.

    5. Metodología para construir un personaje

    Para construir un personaje se pueden usar varios trayectos como una ficha base con datos físicos, biográficos y psicológicos; la historia personal como su pasado, sus heridas emocionales y sus motivaciones; relacionar el personaje con la trama, es decir, cuestionarse qué papel juega en la historia; crear contradicciones entre lo que quiere y lo que teme y, finalmente, crearle una voz propia (cómo piensa, habla y actúa).

    6. Conclusión

    Desde mi punto de vista es interesante aplicar la teoría, aunque en la práctica, es decir, a la hora de escribir y de describir, no se usa, sino que la teoría se aplica a posteriori, una vez analizas lo que has narrado. Y, aquí, es justo el momento de editar, de reescribir, basándose en algunas de las teorías literarias y escogiendo varios recursos morfosintácticos y léxico-semánticos, además de figuras retóricas. Es divertido observar cómo una escribe y buscar similitudes o diferencias mientras te vas leyendo y te comparas entre otros escritores.

    En resumen, escribir significa soltar sentimientos y sensaciones a bocajarro, así que déjate llevar por tus emociones, luego ya borrarás y volverás a escribir y a eliminar y, probablemente, a empezar y nunca terminar. Saca lo que tengas dentro de ti, que luego ya tendrás tiempo de aplicar un poco de raciocinio.

  • Entre lo que piensan y lo que dicen: personajes con vida propia

    Entre lo que piensan y lo que dicen: personajes con vida propia

    1. Introducción: la profundidad del personaje

    En primer lugar, todo personaje realista va más allá de la descripción física. Para que sea rico son muy necesarios tanto los pensamientos como las contradicciones y las emociones con el objetivo de que el lector sienta que está frente a una persona viva. Así que cuanto un personaje és más incoherente, es más real, más humano, porque así somos, ¿No?

    2. El monólogo interior

    El monólogo interior son una serie de pensamientos y emociones internas. Tiene varias funciones: mostrar dudas, miedos y deseos ocultos; contrastar lo que el personaje piensa con lo que dice y hace (si es coherente o no), y crear intimidad entre el lector y el personaje.

    Básicamente, si se quiere usar esa técnica narrativa es esencial utilizar preguntas retóricas («Por qué sigo aquí?»), imágenes sensoriales (memoria, recuerdos) y, por último, la fragmentación, las repeticiones (de palabras, frases, ideas…), y los silencios (las eclipsis) que sirven para crear suspense o que el lector interprete a su libre albedrío.

    • Fragmentación: hacer saltos en la historia, explicar los sucesos de forma no cronológica, sin un orden líneal.
    • Repeticiones: volver a escribir palabras, frases o ideas.
    • Silencios: ecliplsis, saltos en el tiempo de la historia, para agilizar la narración y centrarse en lo esencial.

    3. Los diálogos externos

    Los diálogos externos son las interacciones con otros personajes. Tienen también varias funciones: mostrar cómo se construye la identidad frente a los demás, revelar sensaciones entre lo que se piensa y lo que se dice y dar dinamismo narrativo.

    Para ello se usan varias técnicas como el subtexto, el choque entre expectativas y respuestas y, también, el lenguaje corporal y los gestos que acompañan. Por ello es importante definir la caracterización de un personaje: características físicas, rasgos psicológicos y emocionales, comportamiento, habla y discurso, contexto social y cultural.

    4. La consciencia de sí misma (autoconciencia)

    Cabe destacar que el personaje siempre reflexiona sobre su propio ser porque reconoce sus contradicciones, se juzga, se cuestiona, se justifica y, además, busca un sentido, para él único, a lo que va viviendo. Así pues, la consciencia del personaje crea efecto en el lector porque humaniza al personaje, genera empatía y conecta emocionalmente con este y lo vuelve tridimensional (que tiene varias dimensiones), alejándose de todo arquetipo, aunque los cánones se repitan continumente siglo tras siglo.

    5. Integración de las tres dimensiones

    Las tres dimensiones necesarias para que un personaje sea completo son el monólogo interior, los diálogos externos y la autoconciencia. Sin ellos, el personaje se queda cojo. Por ejemplo, si el personaje piensa una cosa, dice otra y luego se reprocha a sí mismo… ¿Dónde está el conflicto interno? Pues el conflicto interno se refleja en la forma de hablar, de actuar y sentir.

    6. Consejos prácticos

    Así pues, es importante no revelar todo de golpe sino dejar espacio a la ambigüedad, usar contrastes entre pensamiento y acción, mostrar evolución (cómo se va transformando la voz interior con la historia) e ir revisando si el personaje se siente real, contradictorio. Aunque si escribes desde tu interior y con emoción, ya sabes lo que saldrá, ¿No?

    7. Conclusión

    En resumen, un personaje profundo es imperfecto, es decir, que es contradictorio, siente y se equivoca como todo ser humano. Así que el lector siempre conectará más con la vulnerabilidad que no con la perfección. Por tanto, la clave es darle voz interna, voz externa y voz consciente de sí mismo.