Tarde, como siempre.
Habitual en ti.
No sé,
-no sé-
cómo sigo esperándote.
Quizás es que aún te quiero.
Categoría: Escritos
El tiempo se fue
Mírame
Morirse por dentro.
Qué dolor,
qué angustia,
qué tristeza.
-Mírame-,
¿No me ves?
Deshaciéndome,
ahogándome,
aquí,
dentro de mi propio mar,
de mi propio corazón.Batallas aún por batallar
Seguir, y seguiré.
Me siento fría y frágil,
llena de grietas.
Que son rasguño,
que son agujeros
y que van de uno en uno.
Qué triste la vida, y dura.
A fuera, en la calle,
hay batallas aún por batallar
y, esas, que todavía no empezaron.Echándote de menos
Te echo más de menos por la noche yo… y lo siento.
Lo siento.
-Suspiré-,
y luego seguí mi guerra.No lo sé, ¿Y tú?
No lo sé,
sigo aquí esperando una respuesta.
De la calle,
de fuera.
Son casi las ocho y se me hace tarde.
Es oscuro, no hay tiempo ni momento;
para escribir,
para dejarme ser.
Entrever entre las pestañas, a través de las cortinas que ocultan el paso al sol.
Quiero y no puedo, o es que no me apetece.
Estoy más sola que la una, aquí, en la soledad.
-En la mía-.
Hacía tiempo que no escribía de esta forma,
de una manera a otra.
De una ola a…
Algo intenso,
algo desigual,
algo no común;
está pasando.
El mundo se está destruyendo.Corazón
Mi corazón agridulce,
que rompe olas
y a la vez late calmado.
Que quiere correr y a la vez volar.
Saltar y arrancar las malas hierbas.
Que las rosas florezcan,
hasta el fin de los días.Me vacila
El cursor, ahí, parpadeando. Insistiendo a que escriba algo, pero, ¿El qué?
Es una tortura;
a veces me obligo a ello,
a veces me apetece y no surge nada.
No fluye el teclado entre mis dedos.
Es un momento de no sentir, de ‘tabula rasa’.
Es un instante muerto, neutro.
Y quiero escribir con tantas ansias, que me ahogo en la página en blanco.
Sí, es el segundo capítulo.
Es el final de otro principio o el principio de otro final.
Simplemente, que no hay necesidad o tanta libertad.Septiembre
Días solitarios de Septiembre donde me encuentro con la tristeza, y el dolor. Para mí no es un comienzo, tampoco un final. Sólo es un mes más. Uno donde empieza la realidad, que ahora será distinta. Y esa incertidumbre que mata, que reaviva la llama de la angustia.
Es raro,
porque ya no es mar
sino intento de amar.
El otoño,
el regreso a clases.
El querer volar;
no poder.
Estrés,
agobio
y ansiedad.
Todo llega y todo pasa.
Tardes en casa,
días intensos,
llenos de quehaceres.
Disfrútalo mientras puedas,
y quieras.