Quiero que te quieras. No quiero que dependas de mí para quererte. Entiéndeme.
Categoría: Escritos
Tus dedos, tu tacto
Mientras las gotas que caen por mi cuerpo, imagino como tus dedos corren por mi desnudez, ellas son tus dedos. Se me eriza la piel, se me enternece el corazón y se me bloquea la mente. Hazme el amor lentamente.

estás ciego
Observa la rosa, obsérvala bien. ¿La ves? Creo que no, estás ciego, querido. Herido por un flechazo hechizado. ¿Sigues siendo mago? Creo, ciertamente, que la magia está en tus ojos y, de toda la que desprendes, haces que las estrellas brillen en el cielo. Creas universos ¿y besos? ¿También das de esos? Quesos agujereados, egos desalmados.

Otro daño
Flores marchitas que se desangran para volver a derramarte, a enterrarte de todo aquel amor que te falta; para llenarte con el vaso medio vacío, con el corazón frío.
Eres mío, y lo seguirás siendo. Aposté mi vida por ti y gané, perdí pero gané.
Quemaré la tierra, el otoño y la primavera para que vuelva a florecer de ceniza nuestro amor. Congelaré los errores para después hacer que se deshagan, lentamente, con el paso de las agujas del reloj.
Una nueva yo, un nuevo tú. Tal vez, volvamos a ser, ¿o es que ya lo estamos siendo? No lo sé. Necesito que quemes el invierno y paralices el verano, un beso en vano. Otro año.

