El nada

Y me esperé quedándome despierta,

hasta ver entrar por la ventana el amanecer.

La luz no me cegó sino que me alumbró el corazón.

Un rayo de luz, fugaz.

Todo es un pis-pás,

siempre,

siempre.

Estoy asustada,

desde el ayer.

Pero aun así quiero volar,

lo volveré a hacer,

lo lograré.

Estoy segura.

Después de todo llega el nada,

y a veces el nada lo es todo.

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