Ellos

Me gustaría, yo que sé, poder salir una noche sola por puro placer. Ir a cenar y tener una cita conmigo, a solas. Comerme una hamburguesa de esas con huevo y baicon. Y no tener que preocuparme por la hora de regreso a casa, ni por estar deambulando por las calles sin tener que mirar alrededor mío constantemente. Simplemente, dejarme llevar sin miedo. Sin miedo. Pero no puedo, no podemos. Porque están ahí, siempre presentes. Y por mucho que una misma se quiera, por mucho que intente valorarse, llegan. Están. Ahí. Y es pura asquerosidad. Sentirse sucia. Necesitar gritarlo todo. Desahogarse.
Ojalá no tener que ir con los puños cerrados y en una mano llevar las llaves clavándose dolorosamente en los dedos. Miedo. Terror.
No somos objetos, no lo somos.
Ya no podemos confiarnos, no podemos ir tranquilas por la ciudad. Vamos con el corazón acelerado. Hasta de día.
Le pasó a mi hermana un acontecimiento de aquellos que nunca se olvidan. Tuvo suerte.
Y, eh, que no pasa sólo en la calle. Que también es en casa con tu pareja que quieres a ciegas. Hasta que sucede. El día, la muerte.
Es algo que me apetece y no puedo hacer por angustia. Sentirme libre quiero a todo pulmón. No puedo. Y qué rabia.

3 pensamientos en “Ellos

  1. Triste realidad que nos debería de doler a todos para cambiarla, pero es complicado deconstruir el intricado machismo-patriarcado-estupidez que llevamos los hombres, es algo de todos los días, conciencia de que somos humanos todos, no carne, no objetos sexuales, no presas para ser cazadas…Besos al vacío

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