Ausentándome

Vaya sobredosis de tristeza,
ponme un tequila
que me agarro a la vida.
-Me agarro a la vida-.
Qué mirada maldita,
qué crueldad.
Tú no me has visto,
no me has visto.
¿Me alcanzas aquella copa y un cigarrillo?
La ceniza,
y yo.
La muerte,
y ellos.
Uno al lado de otro en la cuerda floja,
afloja, nena,
afloja.
¿Y quién me habló del dolor?
Con sólo un latido de mi corazón,
con uno sólo ya entendí.
Comprendí que no, no.

Un pensamiento en “Ausentándome

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